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Archive for the ‘RELACIONES DE PAREJA’ Category

Las agresiones sexuales siempre resultan traumáticas y por lo tanto difíciles de superar, el silencio no es la solución, siempre hay que pedir ayuda y denunciar.

En este artículo me voy a centrar en la violación a la mujer, si bien mucho de lo que aquí refiero puede ser válido para otro tipo de  víctimas y otros tipos de agresiones sexuales.

La superación de la agresión depende de muchos factores, entre ellos: las características de la víctima y su capacidad de afrontamiento;  su entorno, sobre todo  del apoyo que reciba de familiares y amistades; del tipo de agresión sufrida y grado de violencia; del tipo de relación existente con el agresor….

Tras una violación la mujer se siente sucia y por lo tanto puede tomar la equivocada decisión de darse una ducha intentando eliminar así todo rastro del agresor y dificultando por lo tanto la labor policial. En ese momento tan doloroso, con fuerte carga emocional, es difícil tomar decisiones, pero hay que llamar al 112 o a una amiga o familiar que acompañe en esos momentos tan duros. Urge una revisión médica y por supuesto la consiguiente denuncia.

Por lo tanto, si has sufrido una violación, por favor, pide ayuda.

Después se trata de recuperar la vida normal, anterior a la agresión, y no es algo que resulta fácil. Con frecuencia las victimas de una violación sufren estrés postraumático que implica una serie de síntomas que dificultan enormemente el retorno a la normalidad y aumentan el sufrimiento de la mujer víctima de la violación.  Este trastorno se caracteriza por recuerdos recurrentes del suceso que se pueden presentar en cualquier momento a modo de  flashback , insomnio, pesadillas, gran malestar ante personas, cosas o lugares que puedan recordar la agresión ( con la consiguiente conducta de evitación) y también incapacidad para recordar algún hecho de la agresión, miedos exagerados, irritabilidad, hipervigilacia, evitación de conductas afectivas y más si conllevan relaciones sexuales…

Como he dicho antes, el retomar la vida normal después de una violación puede resultar más o menos difícil dependiendo de muchos factores. Siempre es mejor pedir ayuda a un/a psicólogo/a, y desde luego más si se comprueba que es difícil llevar una vida normal, sin sufrimiento, y no se es capaz de mantener relaciones personales normales.

Con ayuda todo resulta más fácil. En todo caso, y para empezar, hay que desahogarse,  el silencio no ayuda, hay que contar lo que ha pasado, recibir apoyo emocional es el primer paso para salir del túnel del trauma. Hay que ir retomando, poco a poco, las actividades normales que antes resultaban placenteras, e intentar tolerar cosas, personas, lugares que puedan recordar la agresión, la evitación sólo agravará el problema.

Si todo esto no lo puedes hacer sola, pide ayuda.

El único culpable de una violación es el agresor. Pero hemos de ser prudentes y por lo tanto evitar lugares peligrosos y solitarios, sobre todo de noche. También estar pendientes de nuestras bebidas, no perderlas de vista, así evitaremos que puedan echar alguna droga en el vaso.

Tras una violación la mujer suele evitar las relaciones con hombres por miedo, pero hay que recordar que, afortunadamente, no todos los hombres son iguales y que hay hombres estupendos con los que se se puede tener una relación maravillosa. Si has sufrido una violación, recuerda que uno de esos hombres estupendo está por ahí, que está esperando conocerte y hacerte muy feliz. Sonríe por lo tanto a la vida y a tu futuro, a ése que te dará muchas alegrías creando preciosos momentos para recordar.

Si ya tienes pareja, ese hombre será tu apoyo, y junto a él conseguirás seguir adelante con tu vida. Él ha de tener paciencia, la mujer que eras puede tardar un poquito en volver, pero volverá y de nuevo tendréis una relación de pareja satisfactoria y feliz. Ánimo, recuperarás tu vida y tu sonrisa.

 

 

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¿Se está perdiendo la comunicación?, ¿las relaciones personales, y más las de pareja,  están resultando dañadas por el abuso de las nuevas tecnologías? Parejas cerca físicamente pero distanciadas, compartiendo una habitación pero cada uno con su móvil o con su ordenador, cada uno en su mundo. Amigos caminando juntos pero sin comunicarse entre ellos, atentos a otras conversaciones, a otras personas.

Actualmente estamos recibiendo información por numerosos medios. Hace años sólo contábamos con la prensa, la radio y la televisión, y ahí se acababa la historia. Ahora sin embargo internet nos ofrece la posibilidad de acceder a todo tipo de información, casi de forma ilimitada, y nos podemos perder en ella. Ni dedicando 8 horas diarias, una jornada laboral normal, a “bucear” por el mundo internáutico, podríamos llegar a verlo todo o a saberlo todo, y no digamos si hablamos de redes sociales, estamos constantemente recibiendo correos,  whatsapps… es un bombardeo, hay que poner límites.

En el caso de una pareja donde la comunicación es esencial, el estar todo el día “conectados/as” perdidos/as en otros mundos,  sumergidos/as en otras conversaciones en lugar de hablar con la pareja, puede dañar la relación de forma irremediable. Es verdad que es conveniente, incluso necesario, que cada miembro de la pareja tenga su pequeña parcela de privacidad, su pequeño mundo, sus momentos de soledad, pero siempre sabiendo que la pareja está ahí, que necesita de nuestra atención, de nuestro apoyo, de nuestra conversación, porque una pareja sin comunicación acaba rompiéndose.

Creo que ha llegado el momento de pararse a pensar, retomar las relaciones personales sin artilugios por medio, con cercanía física, apagando móviles y ordenadores, dejando de estar “conectados/as” todo el tiempo, porque la mejor “conexión” la más maravillosa, en la que se da con la persona que tenemos al lado. Necesitamos la cercanía física, necesitamos de miradas, abrazos  y apretones de manos. Quizá se esté olvidando la satisfacción que produce una charla tranquila en un café, disfrutando de confidencias, risas y planes. Quizá hayamos dejado en el camino esa conversación con nuestra pareja mientras se comparte una comida o un sofá.

Parémonos a pensar hasta qué punto nos hemos sumergido en mundos ajenos y lejanos, olvidando el nuestro, propio y cercano. Miremos a la persona que tenemos al lado, busquemos su mirada, compartamos risas y agradable conversación, disfrutemos de su compañía, disfrutemos de la vida.

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“Virus”, de Vicen23

Cada denuncia falsa que se produce es una bofetada a cada mujer que sí ha sido o está siendo maltratada. Es un virus que contamina el maltrato real.

 Me ofende como mujer y como persona que se den esos casos. He visto de cerca el sufrimiento de mujeres maltratadas, y sólo pensar en que otra mujer puede hacer una falsa acusación de este tipo me encoge por dentro. Y luego está el sufrimiento de esos hombres falsamente acusados, y de los/as hijos/as si existen. Ya hablé de ello en mi artículo sobre la violencia de género  MALOS TRATOS. Lamentablemente se da algún caso (no voy a entrar en porcentajes, siempre polémicos, siempre diferentes dependiendo de la fuente consultada) en el que la mujer hace una falsa denuncia simplemente por hacer daño al que se ha sido su pareja, disfrutar de unas ventajas que de otro modo no conseguiría o para obtener unas medidas de alejamiento de ella y/o de sus hijos/as, olvidando el derecho de estos/as.

 Soy fiel defensora de la Igualdad y, por lo mismo, extiendo esa igualdad a los hombres, quiero decir que considero que tanto los hombres como las mujeres tenemos los mismos derechos y los mismos deberes, y, por ello, tanto un hombre como una mujer puede y debe (si así lo desea, por el bienestar de los niños/as) atender a sus hijos/as. Siempre he defendido la custodia compartida y siempre he pensado que lo más importante son los derechos de los/as hijos/as, y éstos/as tienen derecho a estar con ambos progenitores, a ser educados/as por cada uno de ellos y recibir cariño de ambos. Es en los hijos/as en los/as que hay que pensar, por encima de todo, por supuesto siempre que no existan malos tratos, reales.

Desde aquí también mi queja de esos abogados/as que entran en el juego y llevan adelante denuncias de malos tratos a sabiendas de que son falsas. Algo falla en la Ley contra la violencia de género “Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género” si hombres inocentes pueden verse privados de sus hijos/as, si algunos incluso acaban en la cárcel. No sé dónde está la solución, ¿quizá en un mayor y detallado estudio de cada denuncia? y desde luego, y según mi criterio, en pena de cárcel a la mujer que hace una falsa denuncia, por mucho menos hay personas que acaban entre rejas.

Para finalizar pongo aquí interesantes enlaces. El primero de ellos para un libro con testimonios de hombres, y también mujeres, que han sufrido directa o indirectamente denuncias falsas, se han visto privados de estar con sus hijos/as y han sufrido un tipo de maltrato que no suele aparecer en las noticias.

“RELATOS DE VIDA FAMILIAR”

Por otro lado, en 2010 el CGPJ sólo detectó 3 denuncias falsas en 2010. Ésas fueron las detectadas, no sabemos las que en realidad se dieron. Con las denuncias falsas pasa como con los malos tratos, no se detectan todos los que hay. En cualquier caso, sufrieron al menos tres hombres (uno ya sería demasiado) y sus hijos/as si los había. Interesante sería saber qué pasó con las mujeres que pusieron esas denuncias. Pongo aquí en enlace de la noticia:

EL CGPJ SÓLO DETECTÓ 3 DENUNCIAS FALSAS EN 2010

Otra fuente, otros datos: ASOCIACIÓN DE AFECTADOS POR DENUNCIAS FALSAS

Un muy interesante reportaje de Telemadrid sobre falsas denuncias de violencia de género: DENUNCIAS FALSAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Y para finalizar, un enlace para ver la película “Te doy mis ojos” película que consiguió dos Conchas de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, 2003, donde con claridad se ve el drama de una mujer que sí está sufriendo violencia de género. Una película que todos/as deberíamos visionar porque ésta es la realidad que sufren muchas mujeres en España (una ya sería demasiado), y por eso es un insulto a estas mujeres cada falsa denuncia que interpone otra mujer.

 “TE DOY MIS OJOS”
Sinopsis “La butaca” 51ª Edición del Festival de San Sebastián 2003

Hagamos entre todos/as que la Ley que se creó para proteger a mujeres maltratadas y a sus hijos/as no la sufran hombres inocentes, ni sus hijos/as. El tiempo suele poner las cosas y a cada persona en su lugar, quizá llegue el día en que los/as niños/as de ahora, futuros adultos, pidan explicaciones que ahora no se les dan y alguna madre quizá lamente su proceder actual. Que nuestros/as niños/as estén tranquilos/as y felices para que sean adultos emocionalmente sanos.

 “Niña en el campo” de Ludwig Knaus

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“Rostro” de Vicen23

Empecé a leer “Cincuenta sombras de Gray” con ilusión, con muchas ganas. Me lo había regalado una amiga dando por sentado que me gustaría… estaba equivocada. Página tras página esperaba ese “enganche” del que me habían hablado… pero no llegaba… y no llegó. No conseguí acabar el libro, su lectura no me resultaba agradable, no lo estaba disfrutando, por lo tanto, ¿para qué seguir? Me esperaba una novela de corte romántico con alta carga erótica y me encontré con una novela erótica sin nada de romanticismo, envuelta en la violencia, donde hay un “amo” y una “sumisa” y a mí no me gustan las sumisiones en ninguna relación, sea ésta del tipo que sea. Sin embargo, para mi sorpresa,  ha sido éxito de ventas.

Y de repente se publica otro libro “Cásate y sé sumisa”, que está resultando muy polémico y que muchas mujeres, a las que les ha encantado “Cincuenta sombras de Gray”, rechazan de pleno. Pero vamos a ver, ¿ambos libros no reflejan una situación de sumisión? ¿los dos libros no muestran una relación en el que hay un amo y una sumisa?, ¿cuál es la diferencia?, ¿que una relación tiene un contrato matrimonial y la otra un contrato entre dos amantes? Es verdad que, en principio, en “Cincuenta Sombras de Gray” la sumisión es sobre todo en la relación sexual, pero, ¿en “Cásate y sé sumisa” no se extiende esa sumisión a las relaciones sexuales? ¿y en “Cincuenta sombras de Gray” la sumisión en realidad no se amplía al resto de la relación entre los dos amantes?

Ni me gusta un libro ni me gusta el otro. En una relación de pareja, o cualquier otro tipo de relación personal, tiene que imperar el respeto y el cariño, el cuidar al otro en todos los aspectos. Nadie debe dominar a nadie, y nadie tiene que someterse a otra persona. No quiero a un Gray en mi vida, porque no quiero a un amo y no quiero a un marido que se sienta también como mi amo. Por fortuna tengo a un amor que no es mi amo, un amor que me cuida y me respeta, que me escucha y me quiere, que me da cariño y me hace sentir muy bien en todos los aspectos, como debe ser, y por mi parte intento hacerle tan feliz como él me hace a mí, como debe ser también.

Huyamos de las personas que sólo nos hacen sufrir. Busquemos a esa persona o personas que nos hagan sentir bien, que nos hagan reír, que nos apoyen y sepan darnos un cálido abrazo cuando lo necesitemos. Si tenemos pareja u otro tipo de relación personal, que sea para estar más felices que solos/as, si no, no merece la pena.

“Bailarines” de Alim Adilov

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Al final de cada año llegan las tristes estadísticas de las víctimas por violencia de género. El año pasado fueron 61 las mujeres que murieron a manos de sus parejas o exparejas y este año, a fecha 20 de noviembre, ya eran 43 . Y el año pasado no fue de los peores (aunque una víctima ya sería demasiado), ha habido años en los que han sido más de 70, pongo aquí el enlace para la página del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.  Víctimas mortales por violencia de género .

Lamentablemente la crisis también está afectando intensamente a este colectivo. Se han cerrado Centros de Información, Sensibilización y Atención a la mujer,  y  Casas de acogida. Además de la crisis en general, el paro en particular también les afecta muy especialmente, el temor a no encontrar trabajo y no poder salir adelante le impide tomar la decisión de dejar a su pareja. Recordemos que en muchos casos son mujeres que no trabajan fuera de casa y en otros casos, como muchos/as españoles/as han perdido su empleo. Recordemos que son mujeres a las que sus parejas han apartado de familia y amistades y están muy solas.

Por lo tanto, en este día tan especial, me gustaría que todos/as reflexionáramos sobre lo que está pasando, que recordemos que hay que seguir trabajando para conseguir la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, porque la violencia de género parte de una relación desigual. Se trata de conseguir que ninguna mujer tenga miedo a decir o hacer algo que moleste a su pareja y pueda ser “motivo” para recibir una bofetada o una paliza que la lleve al Hospital. Se trata de que ninguna mujer ande “de puntillas” por temor a la reacción de quien debería respetarla y amarla. Consigamos entre todos/as un sociedad más justa, una sociedad sin miedo y sin violencia.

Un llamamiento desde aquí a los poderes políticos para que no sumen maltrato donde ya lo hay.

Y para las mujeres que están sufriendo esta violencia… recordarles que, pese a todo, han de ser fuertes y salir adelante. El primer paso es el más difícil, luego ya todo resulta más fácil así que te recuerdo el teléfono 016, llama,  pide ayuda.  Puedes pensar que tu caso es diferente y que él te quiere… pero no es así. Mira las señales de alarma: VIOLENCIA DE GÉNERO: SEÑALES DE ALARMA y si quieres saber algo más sobre el maltrato a la mujer aquí tienes otro post: MALOS TRATOS

PIDE AYUDA, puede marcar la diferencia entre vivir o morir. Elige vivir, estás a tiempo, siempre se está a tiempo, tienes una bonita vida por delante, no permitas que nadie te la robe.

Mira este vídeo

Vive o Muere

Te queda mucho por vivir, mucho por disfrutar.

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File:Johann Heinrich Füssli 062.jpg

 Las Damas de Hastings, de Johann Heinrich Füssli

Zorro-zorra, aventurero-aventurera, fulano-fulana, sargento-sargenta, verdulero-verdulera, hombre de la vida-mujer de la vida, atrevido-atrevida,  hombre público-mujer pública… ¿Por qué tienen  diferente significado en femenino que en masculino? ¿no debería ser el mismo?

Reconozco que hasta que no me puse a estudiar un poquito la Ley de Igualdad   no me di cuenta de las diferencias de trato al hombre y a la mujer en el uso de nuestra Lengua (y en todo en general), tomando conciencia también de que nuestra querida Lengua española, reconozcámoslo, es machista. A ver si entre todos/as vamos cambiando esto.

Cuado tomé conciencia de estas diferencias me sorprendió no haberlo hecho antes, ¿cómo era posible?, pero supongo que tantos años escuchando (y hablando) un lenguaje sexista y recibiendo una educación machista habían conseguido que viese ciertas cosas como algo natural, no siéndolo. En mi día a día estoy procurado corregirme y sería estupendo que  todos/as hiciésemos lo mismo. Personas, mujeres y hombres en igualdad de condiciones, con los mismos derechos y deberes, ni más ni menos.

Me molesta seguir viendo a las mujeres anunciando la mayor parte de los anuncios de detergentes (hay algunas estupendas excepciones) y también me molesta verlas protagonizando la mayor parte de los anuncios  dedicados a la estética. No sé si la gente del mundo de la publicidad sólo ven dos tipos de mujeres: las que no hacen otra cosa que lavar la ropa, siendo ésta su mayor preocupación, y las que están obsesionadas con su cuerpo. Me parece preocupante y casi indignante a estas alturas, las mujeres somos mucho más.

No voy de feminista radical porque no lo soy. No me ofende que me regalen flores (digo esto por una intervención de una feminista que tuve ocasión de ver en la televisión hace unos años), ni me molesta que me abran la puerta para dejarme pasar, pero creo que en casa las tareas del hogar han de estar repartidas, y, en todo caso, que haga más quien más tiempo tenga. Sigo sin entender el porqué, haciendo el mismo trabajo, una mujer cobra, en muchas ocasiones, menos que un hombre. Afortunadamente las cosas están cambiando y ya hay hombres que se encargan de la mayor parte de las tareas del hogar, asumiéndolo como algo natural, porque lo es,  y espero que en pocos años ya no haya discriminación en el trabajo, ni en salario ni en ningún otro aspecto.

Creo, por lo tanto, claramente en la igualdad, es un derecho, ¿pero por qué no potenciar las diferencias?, ¿por qué no disfrutarlas?. Mujeres y hombres tenemos características positivas que nos son propias, ¿por qué despreciarlas? Y no creo que, por una igualdad mal entendida, las mujeres tenemos que “igualarnos” a los hombres a la hora de utilizar los tacos, por ejemplo, ¿de verdad es necesario decir uno en cada frase? Quizá éste sea un buen ejemplo de que la “igualdad” debería haberse dado en el sentido contrario, esto es, que los hombres hablaran más correctamente (hablo en general, que me perdonen muchos hombres que saben que las palabrotas, juramentos  y demás son prescindibles en una conversación normal, cuando no hay enfado ni causa que los pudiera justificar).

Tampoco creo que tengamos que igualarnos en ciertas actitudes que nunca me han gustado. He tenido más de una jefa que, además de abusar de los tacos, consideraban que tenían que adoptar una actitud autoritaria, dar golpes en la mesa y alzar la voz para hacerse respetar. Lamento tener que decir, que, a día de hoy, si me dan a elegir, y sin conocer a la persona, prefiero un jefe a una jefa. Todavía está por la primera vez que a mí un jefe me diga algo así: “no tienes derecho a llevar a tus hijos al médico”. Esta “bonita” frase me la dijo en una ocasión una jefa a la que tuve la mala suerte de conocer. En ese momento entendí por qué las compañeras me habían dicho que a los hijos había que mandarlos al médico por “Seur”. Siempre he pensado, además, que a esta jefa jamás se le ocurrió decirle lo mismo a un hombre, dando por hecho que sólo las mujeres somos las encargadas de llevar a los hijos al médico (esto lo suelen pensar muchos hombres también). Antes y después de este desagradable encuentro he tenido la suerte de tener jefas estupendas, pero en demasiadas ocasiones me he encontrado con el caso contrario.  Quiero creer que aquí pasará como con la época del destape tras años de represión, y que pasado un tiempo las mujeres, todas, sepan ser jefas sin necesidad de perder los buenos modales, el respeto, y la consideración a los demás.

Las mujeres tenemos fama, y creo que merecida, de que sabemos solucionar los problemas hablando, y de que sabemos negociar de manera eficaz (hablo en general, por supuesto). Potenciemos estas cualidades que nos son propias, y que los hombres procuren aprenderlas si es que no tienen la suerte de nacer con ellas. Dejemos de adoptar actitudes supuestamente masculinas que son negativas y totalmente innecesarias.

Resumiendo, quiero y necesito igualdad de trato con un hombre, igualdad de derechos y deberes, pero ni quiero ni necesito adoptar actitudes negativas de muchos hombres (afortunadamente no todos), ni quiero ni necesito volverme una persona agresiva para hacerme respetar. Quiero igualdad de trato con el hombre, pero no quiero ser hombre porque me encanta ser mujer y por lo tanto intentaré potenciar lo que de positivo, como mujer, tengo “de serie” e intentaré copiar actitudes positivas que veo en muchos hombres. Me gustaría tener sus habilidades (suelen ser mejores en visión espacial, por ejemplo), pero me encanta tener las que me son propias. Sé que si tengo un problema y sólo quiero desahogarme, tengo que llamar a una amiga, pero si lo que busco es una solución, una vez ya desahogada con la amiga, he de llamar también al amigo. Mi amigo no entenderá, generalmente, que sólo le llame para desahogarme, porque necesito hablar. Mi amigo pensará que le estoy pidiendo ayuda y sus neuronas empezarán a echar humo buscando la manera de encontrar la solución, ¡pero si yo sólo quiero hablar! Ahora, si quiero una solución, ahí estará él, también estará ella, por supuesto, pero sé que de primeras, al igual que hago yo, tendré su apoyo emocional, y en ello se centrará porque sabe que, para empezar, es lo que necesito, y a veces es lo único que necesito.

Desde aquí mi abrazo y la mejor de mis sonrisas a todos esos hombres maravillosos que he tenido la suerte de conocer a lo largo de mi vida, y que me han hecho la vida más fácil y más bonita. Y desde aquí, por supuesto, mi abrazo y la mejor de mis sonrisas para las estupendas mujeres que me han acompañado en mi viaje por la vida, acogiéndome y escuchándome en los momentos de crisis. Con ambos, hombres y mujeres, mujeres y hombres, he compartido cosas buenas y malas, lágrimas y risas, y espero seguir haciéndolo por muchos, muchos años.

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El Beso, de Gustav Klimt

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Niño pelirrojo

Pues mucho me temo que en un principio es inevitable. Los hijos no quieren que sus padres se separen. Quieren y necesitan seguridad, su vida se viene abajo ante una separación. Ahora bien, mejor una separación que hacerles testigos y a veces partícipes de violentas discusiones.

Ante una separación o divorcio con hijos, el bienestar de éstos ha de ser prioritario. A veces es difícil porque el dolor (sobre todo cuando la separación sólo es deseada por un miembro de la pareja) puede impedir que hagamos lo correcto, lo mejor para los hijos.

En demasiadas ocasiones el deseo de venganza, de hacer sufrir a quien ha sido nuestra pareja, hace que el mayor sufrimiento sea para los hijos. El descalificar al otro, el mentir sobre lo que ha hecho o hace, el intentar convencer a la hija o al hijo de que el otro progenitor no les quiere, el impedir las visitas, o poner malas caras tras ellas (en un intento de chantaje emocional), provoca un gran dolor en los niños y en ocasiones serios problemas de comportamiento.

Se ha de hacer un esfuerzo, guardar el sufrimiento y el deseo de “devolver la pelota” y pensar en los hijos. La pareja ha podido ser pésima para nosotros, pero un buen padre o una buena madre. Los hijos necesitan de ambos, de su afecto, su compañía, su apoyo y su comprensión. Privarles de un progenitor es hacerles un daño que les puede marcar para toda la vida.

El niño o la niña han de tener claro que los padres se divorcian el uno del otro, pero no de ellos. Han de sentirse lo más seguros y protegidos que sea posible por sus padres, por ambos, y han de saber que pueden hablar con libertad del padre ante la madre y viceversa. Son muchos los hijos que viven con temor el momento de volver a casa del padre o de la madre tras haber estado con el otro progenitor. En ocasiones por el bombardeo de preguntas que les esperan y en otros casos por el extremo opuesto, esto es, no pueden contar nada, como si el otro progenitor no existiese.

Reflexionemos sobre ello, aprendamos a divorciarnos sin provocar mayor daño a los hijos que el inevitable ante una separación. Hagamos que sigan respetando y queriendo a quien ha sido nuestra pareja. Nuestros hijos nos lo agradecerán en el futuro, y su tranquilidad y felicidad será también la nuestra.


Dos pequeñas amigas. Benjamin Gimmel

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