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Archive for the ‘RELACIONES CON LOS HIJOS’ Category

(Este artículo lo escribí hace años, está en la página “COSAS MÍAS”, pero por la configuración de esa página no puedo poner enlace directo por lo que al parecer hay personas que no lo localizan, por ello he decido copiarlo aquí. Gracias)

“CHORLITO ROJO” de Benjamint444

Día tras días observo cómo la excesiva permisividad en la educación de los/as hijos/as nos va pasando factura a la sociedad en general y a algunos padres en particular,  ya escribí sobre ello (La falta de respeto de los/as hijos/as a sus padres/madres  )

Creo que no se han sabido inculcar unos valores, unos principios, ni transmitir el respeto que los niños/as y jóvenes han de tener a las personas mayores por el simple hecho de serlo, y a las personas de su entorno en general sólo por el hecho de ser personas.

Agresiones a compañeros/as de clase grabadas en móvil para colgarlas en Youtube, falta de respeto a los profesores/as, disfrute con el sufrimiento ajeno, mala educación en la relación con los ancianos, falta de respeto a los padres que en ocasiones llegan incluso a los malos tratos. Todo esto era impensable hace algunos años.

También me temo que el hecho de que la mujer se haya incorporado al mundo laboral ha tenido sus consecuencias, y digo esto con pesar, porque yo soy mujer y considero que tenemos derecho a trabajar (también) fuera de casa (igualmente creo que tenemos derecho a no hacerlo, es una decisión personal si económicamente es posible). Hay que tener en cuenta que hoy en día, y desde hace ya unos años (15-20, quizá) los niños y adolescentes pasan demasiado tiempo solos, antes era la madre la que estaba siempre en casa y la que llevaba el peso de la educación de los hijos con alguna intervención ocasional del padre, pero ahora esto no es posible y los jóvenes de hoy en día están ya a falta, en general (afortunadamente hay excepciones) de una educación básica, de esa educación “de toda la vida”, de esa educación que nos inculcaba el respeto a los padres en primer lugar, a las personas mayores en particular y a todo el mundo el general. Ese respeto se ha perdido, escucho por la calle insultos a los padres y un conocimiento de todas las palabras malsonantes de nuestra Lengua (lástima que no aprendan otras con la misma facilidad) que asusta.

Los padres han sido y están siendo demasiado permisivos en la educación de sus hijos/as, y también demasiado generosos materialmente (¿quizá para suplir su ausencia?), todo esto ha provocado el surgimiento de una generación maleducada y egoista, desconsiderada e irrespetuosa que sufre toda la sociedad.

Pero creo que estamos a tiempo de corregir los errores, de arreglar lo que se ha hecho mal, y de hacerlo mejor en el futuro. Los padres han de ejercer de padres, los padres no son, no deberían ser, amigos de sus hijos, los amigos de sus hijos son sus iguales, un grupo de apoyo fundamental si son bien elegidos. Por supuesto que hay que buscar una relación fluida con los hijos/as, una relación en la que haya confianza, en la que el diálogo forme parte de la rutina, pero también una relación con unas normas claras para los hijos, con unos límites, y, recordando, con esa educación básica “de toda la vida”, ésa que tan bien nos supieron inculcar a nosotros.

Sí quiero resaltar que no todos los jóvenes son iguales, afortunadamente. Hay también jóvenes generosos, jóvenes capaces de dar su vida para salvar la de otro, jóvenes que se implican en los problemas sociales dedicando su tiempo libre para ayudar a los demás, jóvenes con una belleza interior que me llena de esperanza, jóvenes que espero sepan inculcar a sus hijos su educación y sus valores.

“CISNE BLANCO ADULTO SEGUIDO POR NUEVE PICHONES” de S Sepp

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¿Se está perdiendo la comunicación?, ¿las relaciones personales, y más las de pareja,  están resultando dañadas por el abuso de las nuevas tecnologías? Parejas cerca físicamente pero distanciadas, compartiendo una habitación pero cada uno con su móvil o con su ordenador, cada uno en su mundo. Amigos caminando juntos pero sin comunicarse entre ellos, atentos a otras conversaciones, a otras personas.

Actualmente estamos recibiendo información por numerosos medios. Hace años sólo contábamos con la prensa, la radio y la televisión, y ahí se acababa la historia. Ahora sin embargo internet nos ofrece la posibilidad de acceder a todo tipo de información, casi de forma ilimitada, y nos podemos perder en ella. Ni dedicando 8 horas diarias, una jornada laboral normal, a “bucear” por el mundo internáutico, podríamos llegar a verlo todo o a saberlo todo, y no digamos si hablamos de redes sociales, estamos constantemente recibiendo correos,  whatsapps… es un bombardeo, hay que poner límites.

En el caso de una pareja donde la comunicación es esencial, el estar todo el día “conectados/as” perdidos/as en otros mundos,  sumergidos/as en otras conversaciones en lugar de hablar con la pareja, puede dañar la relación de forma irremediable. Es verdad que es conveniente, incluso necesario, que cada miembro de la pareja tenga su pequeña parcela de privacidad, su pequeño mundo, sus momentos de soledad, pero siempre sabiendo que la pareja está ahí, que necesita de nuestra atención, de nuestro apoyo, de nuestra conversación, porque una pareja sin comunicación acaba rompiéndose.

Creo que ha llegado el momento de pararse a pensar, retomar las relaciones personales sin artilugios por medio, con cercanía física, apagando móviles y ordenadores, dejando de estar “conectados/as” todo el tiempo, porque la mejor “conexión” la más maravillosa, en la que se da con la persona que tenemos al lado. Necesitamos la cercanía física, necesitamos de miradas, abrazos  y apretones de manos. Quizá se esté olvidando la satisfacción que produce una charla tranquila en un café, disfrutando de confidencias, risas y planes. Quizá hayamos dejado en el camino esa conversación con nuestra pareja mientras se comparte una comida o un sofá.

Parémonos a pensar hasta qué punto nos hemos sumergido en mundos ajenos y lejanos, olvidando el nuestro, propio y cercano. Miremos a la persona que tenemos al lado, busquemos su mirada, compartamos risas y agradable conversación, disfrutemos de su compañía, disfrutemos de la vida.

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File:2188468931 1047c0f2ea z virus.jpg

“Virus”, de Vicen23

Cada denuncia falsa que se produce es una bofetada a cada mujer que sí ha sido o está siendo maltratada. Es un virus que contamina el maltrato real.

 Me ofende como mujer y como persona que se den esos casos. He visto de cerca el sufrimiento de mujeres maltratadas, y sólo pensar en que otra mujer puede hacer una falsa acusación de este tipo me encoge por dentro. Y luego está el sufrimiento de esos hombres falsamente acusados, y de los/as hijos/as si existen. Ya hablé de ello en mi artículo sobre la violencia de género  MALOS TRATOS. Lamentablemente se da algún caso (no voy a entrar en porcentajes, siempre polémicos, siempre diferentes dependiendo de la fuente consultada) en el que la mujer hace una falsa denuncia simplemente por hacer daño al que se ha sido su pareja, disfrutar de unas ventajas que de otro modo no conseguiría o para obtener unas medidas de alejamiento de ella y/o de sus hijos/as, olvidando el derecho de estos/as.

 Soy fiel defensora de la Igualdad y, por lo mismo, extiendo esa igualdad a los hombres, quiero decir que considero que tanto los hombres como las mujeres tenemos los mismos derechos y los mismos deberes, y, por ello, tanto un hombre como una mujer puede y debe (si así lo desea, por el bienestar de los niños/as) atender a sus hijos/as. Siempre he defendido la custodia compartida y siempre he pensado que lo más importante son los derechos de los/as hijos/as, y éstos/as tienen derecho a estar con ambos progenitores, a ser educados/as por cada uno de ellos y recibir cariño de ambos. Es en los hijos/as en los/as que hay que pensar, por encima de todo, por supuesto siempre que no existan malos tratos, reales.

Desde aquí también mi queja de esos abogados/as que entran en el juego y llevan adelante denuncias de malos tratos a sabiendas de que son falsas. Algo falla en la Ley contra la violencia de género “Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género” si hombres inocentes pueden verse privados de sus hijos/as, si algunos incluso acaban en la cárcel. No sé dónde está la solución, ¿quizá en un mayor y detallado estudio de cada denuncia? y desde luego, y según mi criterio, en pena de cárcel a la mujer que hace una falsa denuncia, por mucho menos hay personas que acaban entre rejas.

Para finalizar pongo aquí interesantes enlaces. El primero de ellos para un libro con testimonios de hombres, y también mujeres, que han sufrido directa o indirectamente denuncias falsas, se han visto privados de estar con sus hijos/as y han sufrido un tipo de maltrato que no suele aparecer en las noticias.

“RELATOS DE VIDA FAMILIAR”

Por otro lado, en 2010 el CGPJ sólo detectó 3 denuncias falsas en 2010. Ésas fueron las detectadas, no sabemos las que en realidad se dieron. Con las denuncias falsas pasa como con los malos tratos, no se detectan todos los que hay. En cualquier caso, sufrieron al menos tres hombres (uno ya sería demasiado) y sus hijos/as si los había. Interesante sería saber qué pasó con las mujeres que pusieron esas denuncias. Pongo aquí en enlace de la noticia:

EL CGPJ SÓLO DETECTÓ 3 DENUNCIAS FALSAS EN 2010

Otra fuente, otros datos: ASOCIACIÓN DE AFECTADOS POR DENUNCIAS FALSAS

Un muy interesante reportaje de Telemadrid sobre falsas denuncias de violencia de género: DENUNCIAS FALSAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO

Y para finalizar, un enlace para ver la película “Te doy mis ojos” película que consiguió dos Conchas de Plata en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, 2003, donde con claridad se ve el drama de una mujer que sí está sufriendo violencia de género. Una película que todos/as deberíamos visionar porque ésta es la realidad que sufren muchas mujeres en España (una ya sería demasiado), y por eso es un insulto a estas mujeres cada falsa denuncia que interpone otra mujer.

 “TE DOY MIS OJOS”
Sinopsis “La butaca” 51ª Edición del Festival de San Sebastián 2003

Hagamos entre todos/as que la Ley que se creó para proteger a mujeres maltratadas y a sus hijos/as no la sufran hombres inocentes, ni sus hijos/as. El tiempo suele poner las cosas y a cada persona en su lugar, quizá llegue el día en que los/as niños/as de ahora, futuros adultos, pidan explicaciones que ahora no se les dan y alguna madre quizá lamente su proceder actual. Que nuestros/as niños/as estén tranquilos/as y felices para que sean adultos emocionalmente sanos.

 “Niña en el campo” de Ludwig Knaus

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No sé en qué momento se ha perdido. No sé si fue cuando una generación decidió que quería, más que ser padres, ser los amigos de sus hijos, ¡tremendo error!, los amigos/as no tienen que educar, no es su responsabilidad. Los/as amigos/as, que  han de pertenecer al grupo de edad de los hijos, compartirán diversiones, intereses, y descubrirán el mundo al mismo tiempo, ésa es su labor. A las amistades no les corresponde poner normas, marcar límites y corregir conductas (aunque pueden hacerlo por influencia). Esa labor fundamental les corresponde a los padres.  Los/as amigos/as juegan un importante papel en la vida de los hijos/as, y en épocas serán su mayor influencia, por eso sí hay que estar al tanto de quienes son y comprobar que esa influencia es positiva, pero la educación les corresponde a los padres y madres. En su momento ya hablé de la Excesiva Permisividad en la Educación de los hijos (al final del artículo pongo el enlace para ese otro artículo, recomiendo su lectura).

No sé si también el respeto se perdió cuando pudimos comprobar que la conciliación de la vida laboral y familiar en España es una utopía, al menos a día de hoy (y ahora más que nunca). El otro día estuve viendo el programa “Salvados” y comentaban que en Finlandia los/as hijos/as salían del colegio sobre las 14-15 horas y los padres si acaso una hora más tarde (abajo pongo el enlace para quien le interese ver el programa). También escuché decir a los profesionales de la enseñanza lo que yo ya sé: a los/as profesores/as les corresponde enseñar, transmitir conocimientos, la labor básica de educación les corresponde a los padres y madres. Corresponde a la familia por lo tanto enseñar las normas de convivencia, el respeto a los demás (y sobre todo a los mayores), cómo comer, cómo sentarse, cómo pedir las cosas, a decir gracias, a dejar salir antes de entrar… ¡tantas cosas!, todas básicas y muchas veces olvidadas. Y también corresponde a los/as padres/madres enseñarles a sus hijos/as a respetar a sus profesores/as, porque la falta de respeto a los padres se extiende al profesorado, por supuesto.

Y hemos llegado al extremo del maltrato, malos tratos a los padres, a los abuelos (hay un programa de televisión que nos da una triste idea de lo que se vive en algunas casas). Reconozco que es algo que me indigna sobremanera. Me enseñaron a respetar a mis mayores y a mis padres y abuelos especialmente, (y también a mis profesores/as) y ver ciertas escenas me sobrecoge (prefiero evitármelas, la verdad). ¿Cómo hemos podido llegar a este punto? Según las estadísticas, el aumento de los casos de maltrato a los/as padres/madres es realmente alarmante,  4.000 casos fueron denunciados en el año 2008, 5.201 en 2009, algunos menos en 2010 (4.995) y recalco lo de denunciados porque sin duda son muchos más, pero se ocultan por vergüenza (aunque la vergüenza la tendrían que tener los/as hijos/as adolescentes que maltratan).

¿Qué hacer?, pues si se da el caso, tomar las riendas, ser valientes y afrontarlo, pedir ayuda a profesionales (aunque los recortes están afectando, y mucho, a los Servicios Sociales) y desde luego, si la situación nos resulta incontrolable, denunciar.

Pero lo que hay que intentar por todos los medios es frenar la conducta del/a menor antes de llegar a estos extremos, si a un niño o una niña se les permite hacer todo con 4 años, va a seguir así, y con 4 podemos contenerlos, pero con 16 no. La educación ha de iniciarse desde que nos ponen a nuestro/a hijo/a en brazos y mantenerse hasta que ya pueda manejarse por sí solo en la vida, y el respeto, por supuesto, ha de exigirse siempre, se tenga la edad que se tenga.

Es importante saber que:

  • Educar es poner normas, marcas límites, decir No cuando es que No y no cambiar de idea.

  • Educar es amenazar con un castigo si estamos seguros de que vamos a llevarlo a cabo, si no, es totalmente contraproducente.

  • Educar significa que si el/la adolescente tiene que saber que un mal comportamiento traerá consecuencias negativas para él/ella.

  • Educar también significa que si se hacen las cosas bien hay que recibir una recompensa (y no me estoy refiriendo a nada material, que quede claro), por ello premiaremos a nuestros/as hijos/as cuando se porten bien.

Y por supuesto hay que dialogar, hablar con los/as hijos siempre, estar al tanto de sus vidas, de las compañías y pendientes de su rendimiento académico. Me llamó también la atención en el programa de “Salvados” que antes he mencionado, que los padres en Finlandia no tienen problemas para faltar al trabajo y acudir a las reuniones con los profesores, y que incluso está mal visto que no lo hagan. De nuevo nos damos de frente con la falta de conciliación de la vida laboral y familiar que aquí sufrimos, y ahora también con el exceso de alumnos/as en las clases… pero de eso ya hablaré otro día.

Dejo  enlaces para el programa de “Salvados”

 Salvados aviva las movilizaciones en favor de la educación pública de calidad

Programa completo “Cuestión de Educación” de “Salvados”

Mis otros artículos:

(Excesiva permisividad en la educación de los/as hijos/as)

https://efira.wordpress.com/2015/06/11/educar-para-evitar-la-violencia/

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Archivo: Ferdinand Georg Waldmüller 007.jpg

“Niños” de Ferdinand Geor Waldmüller

Vivimos tiempos vertiginosos en muchos aspectos (y más hoy en día con la crisis económica), la sociedad ha ido cambiando muy deprisa y sólo nos queda irnos adaptando a los tiempos de la mejor manera posible.

Hemos vivido, y estamos viviendo, cambios positivos y negativos. Entre los positivos que hemos vivido en época relativamente reciente está la incorporación de la mujer al mundo laboral. Las mujeres desarrollaban su labor en el ámbito doméstico y casi de repente, en lo que es el transcurrir de la historia, pasaron a formar parte de un mundo que hasta ese momento había estado prohibido para ellas.

Fue algo fantástico, pero, como todo cambio, trajo muchos otros, y algunos problemas. Uno de ellos fue encontrar la manera de que los niños/as no estuviesen solos/as mientras los padres trabajaban (aún es un problema porque la conciliación de la vida laboral y familiar continúa siendo una utopía). Estaban los abuelos y fueron surgiendo las actividades extraescolares, cada vez más amplias y ya asequibles para la mayor parte de los niños (hubo un tiempo en el que los padres no podían permitirse el lujo de pagar clases extras para sus hijos y la oferta de éstas además era muy limitada).

Las actividades extraescolares parecieron ser la panacea,  pero lamentablemente nos ha surgido otro problema: niños estresados. Porque en algunos casos los niños están sobrecargados de trabajo, de actividades. Salen del  colegio y van enlazando una clase con otra, desde inglés a kárate pasando por la música.

Está muy bien hacer alguna actividad extraescolar, los niños/as se enriquecen, amplian conocimientos y sus relaciones sociales, pero también tienen que tener tiempo libre, tiempo para jugar,  para leer por gusto o ver algo de tele. Así que las actividades extraescolares, como todo, han de tener su justa medida. No es bueno que los/las niños/as tengan todas sus tardes ocupadas, generalmente ya tienen deberes para hacer, no les agobiemos con más cosas. Si quieren realizar alguna actividad extra, ¡perfecto!, pero asegurándonos de que tendrán también tiempo libre. Y, muy importante, que sea una actividad deseada y no impuesta, algo que les guste a ellos y no necesariamente a nosotros.

Por supuesto, que, con los tiempos que corren, aprender un segundo idioma es casi imprescindible, pero hagamos porque ellos lo deseen, presentémoslo como algo bonito y mostremos todas sus ventajas ( por ejemplo, relacionarse con facilidad con niños/as de otros países, con todo lo que eso les aportaría), y saber tocar un instrumento aporta múltiples beneficios, a nivel intelectual y emocional,  así que pongamos algo de música en nuestras vidas para despertar su interés y quizá se animen a estudiar música… pero sin obligar, sin presionar, ya que lo único que conseguiríamos sería que odiasen la actividad. También hay que hacer ejercicio físico (en todas las edades y según sus capacidades), pero correr y saltar es un ejercicio estupendo que se puede practicar en el patio del colegio o en el parque… salvo que ellos deseen practicar algo más.

Así que, resumiendo: Actividades extraescolares, sí, por supuesto, pero en su justa medida y que sea del gusto de los/as niños/as. Hagamos porque disfruten, no les estresemos. Los adultos tenemos que luchar en nuestro día a día por mantener el estrés a raya, no lo provoquemos en nuestros/as hijos/as, que les quede el recuerdo de una infancia feliz, es su derecho y nuestro deber.

“El pastel tentador”, de Albert Roosenboom

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Niño pelirrojo

Pues mucho me temo que en un principio es inevitable. Los hijos no quieren que sus padres se separen. Quieren y necesitan seguridad, su vida se viene abajo ante una separación. Ahora bien, mejor una separación que hacerles testigos y a veces partícipes de violentas discusiones.

Ante una separación o divorcio con hijos, el bienestar de éstos ha de ser prioritario. A veces es difícil porque el dolor (sobre todo cuando la separación sólo es deseada por un miembro de la pareja) puede impedir que hagamos lo correcto, lo mejor para los hijos.

En demasiadas ocasiones el deseo de venganza, de hacer sufrir a quien ha sido nuestra pareja, hace que el mayor sufrimiento sea para los hijos. El descalificar al otro, el mentir sobre lo que ha hecho o hace, el intentar convencer a la hija o al hijo de que el otro progenitor no les quiere, el impedir las visitas, o poner malas caras tras ellas (en un intento de chantaje emocional), provoca un gran dolor en los niños y en ocasiones serios problemas de comportamiento.

Se ha de hacer un esfuerzo, guardar el sufrimiento y el deseo de “devolver la pelota” y pensar en los hijos. La pareja ha podido ser pésima para nosotros, pero un buen padre o una buena madre. Los hijos necesitan de ambos, de su afecto, su compañía, su apoyo y su comprensión. Privarles de un progenitor es hacerles un daño que les puede marcar para toda la vida.

El niño o la niña han de tener claro que los padres se divorcian el uno del otro, pero no de ellos. Han de sentirse lo más seguros y protegidos que sea posible por sus padres, por ambos, y han de saber que pueden hablar con libertad del padre ante la madre y viceversa. Son muchos los hijos que viven con temor el momento de volver a casa del padre o de la madre tras haber estado con el otro progenitor. En ocasiones por el bombardeo de preguntas que les esperan y en otros casos por el extremo opuesto, esto es, no pueden contar nada, como si el otro progenitor no existiese.

Reflexionemos sobre ello, aprendamos a divorciarnos sin provocar mayor daño a los hijos que el inevitable ante una separación. Hagamos que sigan respetando y queriendo a quien ha sido nuestra pareja. Nuestros hijos nos lo agradecerán en el futuro, y su tranquilidad y felicidad será también la nuestra.


Dos pequeñas amigas. Benjamin Gimmel

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