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Archive for 10 febrero 2015

Las agresiones sexuales siempre resultan traumáticas y por lo tanto difíciles de superar, el silencio no es la solución, siempre hay que pedir ayuda y denunciar.

En este artículo me voy a centrar en la violación a la mujer, si bien mucho de lo que aquí refiero puede ser válido para otro tipo de  víctimas y otros tipos de agresiones sexuales.

La superación de la agresión depende de muchos factores, entre ellos: las características de la víctima y su capacidad de afrontamiento;  su entorno, sobre todo  del apoyo que reciba de familiares y amistades; del tipo de agresión sufrida y grado de violencia; del tipo de relación existente con el agresor….

Tras una violación la mujer se siente sucia y por lo tanto puede tomar la equivocada decisión de darse una ducha intentando eliminar así todo rastro del agresor y dificultando por lo tanto la labor policial. En ese momento tan doloroso, con fuerte carga emocional, es difícil tomar decisiones, pero hay que llamar al 112 o a una amiga o familiar que acompañe en esos momentos tan duros. Urge una revisión médica y por supuesto la consiguiente denuncia.

Por lo tanto, si has sufrido una violación, por favor, pide ayuda.

Después se trata de recuperar la vida normal, anterior a la agresión, y no es algo que resulta fácil. Con frecuencia las victimas de una violación sufren estrés postraumático que implica una serie de síntomas que dificultan enormemente el retorno a la normalidad y aumentan el sufrimiento de la mujer víctima de la violación.  Este trastorno se caracteriza por recuerdos recurrentes del suceso que se pueden presentar en cualquier momento a modo de  flashback , insomnio, pesadillas, gran malestar ante personas, cosas o lugares que puedan recordar la agresión ( con la consiguiente conducta de evitación) y también incapacidad para recordar algún hecho de la agresión, miedos exagerados, irritabilidad, hipervigilacia, evitación de conductas afectivas y más si conllevan relaciones sexuales…

Como he dicho antes, el retomar la vida normal después de una violación puede resultar más o menos difícil dependiendo de muchos factores. Siempre es mejor pedir ayuda a un/a psicólogo/a, y desde luego más si se comprueba que es difícil llevar una vida normal, sin sufrimiento, y no se es capaz de mantener relaciones personales normales.

Con ayuda todo resulta más fácil. En todo caso, y para empezar, hay que desahogarse,  el silencio no ayuda, hay que contar lo que ha pasado, recibir apoyo emocional es el primer paso para salir del túnel del trauma. Hay que ir retomando, poco a poco, las actividades normales que antes resultaban placenteras, e intentar tolerar cosas, personas, lugares que puedan recordar la agresión, la evitación sólo agravará el problema.

Si todo esto no lo puedes hacer sola, pide ayuda.

El único culpable de una violación es el agresor. Pero hemos de ser prudentes y por lo tanto evitar lugares peligrosos y solitarios, sobre todo de noche. También estar pendientes de nuestras bebidas, no perderlas de vista, así evitaremos que puedan echar alguna droga en el vaso.

Tras una violación la mujer suele evitar las relaciones con hombres por miedo, pero hay que recordar que, afortunadamente, no todos los hombres son iguales y que hay hombres estupendos con los que se se puede tener una relación maravillosa. Si has sufrido una violación, recuerda que uno de esos hombres estupendo está por ahí, que está esperando conocerte y hacerte muy feliz. Sonríe por lo tanto a la vida y a tu futuro, a ése que te dará muchas alegrías creando preciosos momentos para recordar.

Si ya tienes pareja, ese hombre será tu apoyo, y junto a él conseguirás seguir adelante con tu vida. Él ha de tener paciencia, la mujer que eras puede tardar un poquito en volver, pero volverá y de nuevo tendréis una relación de pareja satisfactoria y feliz. Ánimo, recuperarás tu vida y tu sonrisa.

 

 

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