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Archive for 26 diciembre 2012

Archivo: Adolf Eberle Der gelunge Brief.jpg

“La carta” de Adolf Eberle

Un día una amiga me llamó simplemente para decirme eso, que me quería. Le había pasado algo y había sentido la necesidad de llamar a la gente a la que quería para decírselo. Creo que esa llamada no la olvidaré en la vida.

¿Por qué nos cuesta tanto decir te quiero?, quizá se lo decimos a nuestra pareja (y no siempre) pero nos cuesta muchísimo decírselo a una amiga, a un amigo, a nuestros padres o hermanos/as. Parece que ya se da por sentado, que supuestamente se sabe y por lo tanto no existe la necesidad ni de decirlo ni de escucharlo. Pero no es cierto. El decir “te quiero” de corazón, crea un vínculo, una sintonía, una conexión y también un agradecimiento hacia la persona que nos lo dice por decirlo. Da gusto escucharlo, creo que en eso estamos todos/as de acuerdo, entonces, ¿por qué no hacerlo más a menudo?, ¿por qué no regalar “te quieros” con mayor frecuencia? Si nos cuesta, podemos intentar primero ponerlo por escrito, dejar una nota, mandar una carta, escribir un correo… ¿por qué no?

Todos/as tenemos la necesidad de sentirnos queridos/as, demostrar cariño, demostrar amor, transmitirlo y recibirlo es maravilloso, pero tampoco lo hacemos con la frecuencia que deberíamos. El otro día leí por ahí: “no sé dar abrazos”, y así es, hay personas que no saben dar abrazos (por ello también la imagen que puse del oso en mi anterior post), hay hombres y mujeres que no saben expresar lo que sienten, no saben manifestar cariño. Generalmente no lo han recibido, suelen proceder de familias no dadas a las efusiones físicas y menos en público. La manifestación de amor se siente así como algo negativo, algo que hay que ocultar, como si fuera pecado.

Tengo unas amigas que cada vez que nos vemos forman, formamos, un escándalo, jaja!, todo son besos y abrazos, ¡qué gozada! Las personas necesitamos el contacto físico, necesitamos el abrazo, la caricia, el beso y desde luego no es algo que haya que ocultar. Cuando hay cariño hay que demostrarlo y que decirlo, ¿cómo saberlo si no? No hay que dar nada por supuesto (ni eso ni nada), hay que hablar, comunicarse en todos los sentidos y transmitir, sobre todo cuando hablamos de bonitos pensamientos y sentimientos.

Y ya puestos/as, vamos a llamar a esa persona con la que hace tiempo no hablamos, y vamos a quedar para tomar un café con aquella otra a la que echamos de menos. Alguien tiene que dar el primero paso. La vida es un camino en el que nos acompañan unas personas un tiempo, otras otro, algunas desaparecen para nunca más saber de ellas (quizá ya cumplieron la función que tenían que cumplir), pero hay otras que forman parte de nuestras vidas, y, lo que es más importante, queremos que así sea y tenemos el convencimiento de que ese deseo es mutuo. Hagamos por mantener la amistad, la relación, cojamos el teléfono y digamos: ” Hola, ¿cómo estás?”, quizá así algún día esa persona nos devuelva la llamada para decirnos simplemente: “te quiero”.

Archivo: Adolf Kaufmann Frühling.jpg

“Primavera” de Adolf Kaufmann

La vida es un camino, a veces maravilloso, elijamos nuestra compañía y cuidémosla.

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Ayer fue un día de ilusión en esta Navidad de 2012 que yo digo es la Navidad de la Desesperanza. Creo que nadie pudo imaginar que esta crisis iba a ser tan larga y tan profunda. Pasa el tiempo y no se ve el fin, y llega la Navidad, unas fechas para compartir con familia y amistades, para disfrutar y para celebrar según las creencias de cada cual y nos encontramos sin ánimos y sin ilusión. No se siente alegría en las calles, no se ven las caras de felicidad de otros años, si acaso sólo los niños mantienen la ilusión. Pero ayer, día del Sorteo de la Lotería de Navidad, por unas horas todos/as más o menos sentimos  la ilusión, casi todo el mundo tenía al menos un número, una participación, su pequeña parte de esperanza. Esta Navidad la suerte ha estado muy repartida, parece que la diosa fortuna ha sido generosa y justa y ha llevado alegría por muchos rincones de España. Ayer veía cómo personas al borde del desahucio suspiraban de alivio y de alegría. Sí, a veces la vida nos sorprende gratamente y todo cambia de un día para otro, nos toca la lotería o nos llaman para trabajar (que hoy en día es otra lotería).

Parece difícil disfrutar de esta Navidad, pero hay que hacer lo posible por ello, al menos por tener algún momento  de alegría. Ayer el Sorteo nos hizo olvidarnos de nuestro día a día, por un momento volvió la ilusión y la esperanza. Se trata de intentar tener nuestros momentos alegres, dulces,  en cada día, un momento para una sonrisa, para un abrazo (¡mira que me gustan a mí los abrazos!), para besar, para la amistad y el compañerismo, porque la alegría también se encuentra en la generosidad, en ofrecer lo bueno que tenemos. Creo que esta es la Navidad de pensar menos en lo material y recobrar valores quizá olvidados. Volver a hacer regalos hechos a mano con ilusión y sobre todo regalar cariño sin medida. Hay que sacar siempre algo positivo aún de lo peor, tenemos que obtener algo bueno de todo esto que estamos viviendo. Quizá tenemos que hacer que esta Navidad sea  la  de la solidaridad, la mejor Navidad para compartir, para dar apoyo y también para recibirlo, es el mejor momento para ofrecer ayuda y también para pedirla. Dejemos atrás reparos y vergüenzas sin sentido, hablemos de nuestros problemas, sólo cuando los que nos rodean saben que tenemos un problema nos pueden ayudar. Nadie es adivino/a.  Hagamos también entre todos/as, dentro de lo posible, que esta sociedad sea más justa. Me temo que como esperemos a que sea la clase política la que lo haga mucho vamos a tener que esperar.

Quiero acabar este post, como siempre, con un toque de esperanza y de ilusión, y también con una sonrisa porque estoy convencida de que, entre todos/as, podemos llevar esta crisis de mejor manera,  e incluso salir reforzados y siendo mejores personas. Empecemos por regalarnos pequeños momentos de felicidad en esta Navidad.

 

y

 

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