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Archive for 8 agosto 2010


¿Y ahora qué?- Edward Frederick Brewtnall

Es verdad que el cumplir los 40 puede provocar una pequeña crisis (no tan pequeña en algunas personas), pero también es cierto que la llegada de estos años puede suponer, y de hecho supone en muchos casos, el alcanzar una plenitud, el total desarrollo en una doble vertiente, como persona y como hombre o mujer, y en conseguir sentirnos bien con nosotros/as mismos/as.

La madurez alcanzada nos permite dejar atrás complejos, malos hábitos de conducta, relaciones dañinas, trabajos insatisfactorios, y también en general hemos aprendido a dominar esos rasgos de nuestra personalidad que tan difícil nos hicieron la vida en la adolescencia o primera juventud (como puede ser la timidez).

A veces esta etapa de nuestra vida coincide con la separación de la que ha sido nuestra pareja por bastantes años. En algunos casos esto supone el descubrimiento de una nueva vida, el conocimiento de otras personas que nos aportan conocimientos, aficiones, que nos hacen descubrir cosas nuevas hasta en nuestro interior. Una vida nueva que, bien orientada, puede ser una vida muy feliz, sin sensación de fracaso, se trata de vivir el momento como una nueva oportunidad, un antes y un después, un comienzo nuevo.

En cualquier caso, tras una separación o no, el haber cumplido ya los cuarenta nos libera, disfrutamos más de los pequeños placeres de la vida porque hemos aprendido que las grandes alegrías escasean y hemos de valorar más las pequeñas cosas y también nos importa menos la opinición de los demás sobre cómo somos o cómo nos comportamos, ¡qué liberación! Esto nos permite disfrutar de muchas cosas que antes nos negábamos por ese excesivo sentido del ridículo que en ocasiones tanto nos ha limitado. Es una sensación estupenda, un gusto, algo así como movernos por la pista de baile con soltura cuando nos hemos pasado media vida escondiéndonos por los rincones.

Nuestro conocimiento de la vida nos ayuda a vivir mejor,  a tener hábitos más saludables y a buscar relacionarnos con buena gente, con personas que nos hacen sentir bien y nos aportan cosas bonitas.

No hay que temer a los 40, hay que recibirlos con una sonrisa, es una época estupenda, para vivirla con plenitud, para disfrutarla segundo a segundo y seguir aprendiendo y disfrutando. La vida tiene mucho que ofrecernos y cada día que amanece puede regalarnos maravillosas sorpresas, porque la vida, no lo olvidemos, es una continua sorpresa.


La señorita de Camargo bailando- Nicolas Lancret

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