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Archive for 26 enero 2010

File:Archip Iwanowitsch Kuindshi 004.jpg

“Waldsee, nube” de Arkhip Kuindzhi

Básicamente, los celos patológicos son los celos llevados al extremo y generalmente sin una base real.

A veces es inevitable sentir celos y muchos de nosotros, si no todos, los hemos sentido a lo largo de nuestra vida. Hemos sentido celos de ese hermano que llega desplazándonos, con el que tenemos que compartir lo que antes teníamos en exclusiva; celos de ese compañero de clase que centra la atención de nuestra profesora favorita; de esa chica a la que nuestro novio alaba constantemente; y nos sentimos celosos de ese nuevo amigo de nuestro amigo más íntimo. Queremos la exclusividad en un cariño y sentimos malestar cuando la perdemos o pensamos que la podemos perder.

Hasta ahí todo normal, los celos se van superando (aunque en algunos casos los celos entre hermanos perduran en  la vida adulta dañando la relación familiar), aceptamos que no poseemos a la otra persona, que no es de nuestra propiedad, que puede apreciar y valorar a otras personas, que todos tenemos un lugar en su corazón y un espacio de tiempo en su día a día. En ocasiones los celos son fundados, claro, pero en general se sabe hacer frente a la situación y de un modo u otro se acaba solucionando (si se trata de una pareja, perdonando y continuando la relación, o rompiéndola).

Ahora bien, cuando hablamos de celos patológicos, la persona que siente los celos vive en un continuo sufrimiento. Desconfía de todo, cualquier gesto de la persona objeto de los celos es motivo para pensar que hay otra persona en su vida, que nos engaña, que ya no nos quiere, que nos va a abandonar… En los casos extremos, se puede llegar a perseguir a la pareja para comprobar que va donde dice que va, a llamarlo continuamente, a registrar sus cosas, controlar sus llamadas… todo esto acaba afectando seriamente a la relación de tal manera que al final sí se acaba perdiendo al ser querido. Estas personas que sufren de estos celos suelen ser personas inseguras, con baja autoestima, dependientes  y dominantes a la vez, porque finalmente  intentan controlar al máximo la vida del otro. En la relación de pareja, los celos se manifiestan mínimamente en un principio, para ir cobrando fuerza con el tiempo, ganando terreno al otro, controlando más su vida, llegando en algunos casos a anularlo y provocando la pérdida de amistades y de relaciones sociales en general.  Finalmente esta persona acaba aislada, sin referencias de otras relaciones, de otras parejas, y por lo tanto sin ocasión para comparar (también pueden darse malos tratos). Por supuesto, en muchas ocasiones se acaba rompiendo la pareja y es que nada parece tranquilizar a la persona celosa, hoy es una cosa y mañana otra, nada de lo que se haga le da la seguridad que necesita, convirtiendo la vida en pareja en un verdadero infierno.

Ya cuando hablé de los malos tratos dije que hay que estar atentos a los primeros indicios, tanto en un caso como en otro, hay que pararlo lo antes posible, antes de que la situación empeore, porque lo hará. Hay que poner límites al control, a las exigencias. Sólo así la pareja tendrá una posibilidad, y por supuesto, en caso de que sea necesario se debe buscar atención psicológica.

Fiesta del Corpus Cristi
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