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Archive for 18 octubre 2009

Carl
Spitzweg
. El viudo

Es duro cuando alguien nos decepciona, el mundo se nos viene abajo y sentimos que todo el tiempo , la confianza y el cariño invertidos en esa persona no han servido para nada, es más, que se han perdido, que hemos fracasado e incluso que hemos sido unos tontos por confiar. Pero no es así. Necesitamos confiar en los demás y en alguien especialmente, y sin duda hemos contado con el apoyo de esa persona en innumerables ocasiones (si no es así, deberíamos habernos planteado hace tiempo esa relación). A veces simplemente ocurre que las circunstancias alteran, temporalmente, la relación, pero después todo vuelve a su curso (si la ofensa no es grave). Pero en ocasiones esa decepción puede marcar también un antes y un después, y no pasa nada por ello. A veces las personas cumplen una función temporal en nuestras vidas, son encuentros en nuestros mutuos caminos, nos hacemos compañía un tiempo y después nos decimos adiós. Sólo tenemos que echar la mirada atrás y pensar en todas aquellas personas que en un momento determinado fueron muy importantes en nuestras vidas y sin embargo después se perdieron. Sufrimos mucho en deterrminados momentos por algunas, pero el tiempo curó las heridas y ahora nos parece increíble habernos sentido como nos sentimos. Hay que seguir adelante, siempre lo digo. Hay que saber amar, pero también hay que saber decir adiós, hemos de aprender a no aferrarnos a las personas que quieren irse, al igual que hemos de aprender a cuidar de las personas que son buenas para nosotros para que no se quieran ir (al menos por nuestra causa).
Cuando nos sentimos decepcionados por el comportamiennto de una persona que es importante para nosotros, ante todo hay que intentar hablar, hacerle saber de nuestra decepción, quizá haya explicaciones que puedan hacer menor la ofensa y/o que pueden facilitarnos el perdón. En ocasiones somos demasiado exigentes con los demás, y, a fin de cuentas, somos humanos y todos cometemos fallos y siempre hemos de valorar el comportamiento de esa persona en su conjunto, no sólo por una conducta, después de hecho esto, tomar una decisión, y, con todos los datos, seguir adelante con esa relación o no, estableciendo cambios o no. En cualquier caso siempre es conveniente reflexionar sobre lo que ha sucedido y aprender de ello.
Antes de tomar la decisión de cortar la relación hay que estar seguro de que eso es lo mejor para nosotros, nos dejarnos llevar por el dolor de la decepción, darnos un tiempo, pensar, y después seguir adelante con o sin esa persona, pero en cualquier caso seguros, pisando fuerte. Si seguimos juntos, será con mayor conocimiento de ambos, se sabrá mejor lo que ofende, lo que ha de hacerse, lo que no se debe hacer. Si no seguimos juntos, hay que decir adiós intentando quedarnos con lo mejor de la relación valorando todo lo positivo que nos ha aportado y confiando en encontrar en el futuro personas que nos aporten también cosas positivas, que nos ayuden en nuestro caminar por la vida, personas con las que compartir bonitos momentos y todo el cariño, porque en el cariño no tiene que haber medida.

Carl
Spitzweg
. Comediantes
viajeros alrededor de 1838

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