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Archive for 3 septiembre 2009

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“Cortando tabaco” de José Ferraz de Almeida Junior

A finales de verano se producen un gran número de separaciones. Cuando se está trabajando, hay una rutina, la pareja pasa muchas horas separada, cuando están juntos están ocupados… es fácil seguir adelante sin pararse a pensar demasiado, dejándose llevar. Pero al llegar el verano todo cambia, se pasa mucho tiempo juntos, hay muchas horas libres de ocupaciones,  se tiene tiempo para pensar y para redescubrir al otro, y es entonces cuando de repente algún miembro de la pareja, o ambos, descubren que la relación no funciona, que no son felices juntos, que se aburren o discuten constantemente. Este tiempo de vacaciones para algunas parejas puede resultar un verdadero infierno.

También en ocasiones la pareja sabe que la relación no va bien y confía en que, con la llegada de las vacaciones, las cosas se arreglen, pero por todo lo que he comentado antes, sucede generalmente justo lo contrario.

Una vez tomada la decisión, es difícil seguir adelante, incluso cuando ambos miembros de la pareja están de acuerdo en que la separación es la mejor solución. Supone un cambio de vida radical, y todos los cambios son una fuente de estrés. Vendrán tiempos difíciles, pero hay que saber que el tiempo hará su trabajo y que todo pasará. También podemos ayudar al tiempo buscando apoyos en las personas queridas, hablando de lo que nos ha sucedido, buscando la compañía de personas positivas y… procurando no cometer demasiadas locuras, porque en ocasiones se puede perder un poco el norte y vivir demasiado intensamente, intentando recuperar un tiempo que se considera perdido. Pero no ha sido perdido. Ha habido una relación que durante un tiempo nos hizo felices, hemos estado acompañados y queridos, y eso es lo que hay que valorar. También hay que pensar en los hijos si se tienen. Éstos son un regalo que nos ha hecho la vida, que nos ha hecho la que ha sido nuestra pareja.

Hay rupturas muy traumáticas y especialmente difíciles, son las que se dan como consecuencia de una infidelidad, o simplemente cuando no se toman de mutuo acuerdo, cuando un miembro de la pareja no desea separarse y se lo quiere poner difícil al otro o bien implica más sufrimiento para uno de los dos, el dejado. Esta persona queda con la autoestima muy dañada, y también sucede cuando la separación se produce como consecuencia de la infidelidad del otro, aunque la decisión la tome el ofendido.

Si estamos seguros de la decisión, hay que empezar a dar los pasos oportunos para la separación, buscando el apoyo de familia y amigos para no pasar este trance en soledad. Hay que hablar con los hijos, explicarles (si tienen la edad suficiente para entenderlo) que se les sigue queriendo igual, que no ha sido culpa de ellos, y que van a seguir contando con su papá y su mamá. Por ellos hay que intentar que las cosas transcurran de la forma más fluida posible, y seguir haciéndolo después de la separación. Los hijos jamás deben pagar las consecuencias del fin de la relación, hemos de procurar que se vean afectados en la menor medida posible, porque evidentemente afectados resultarán, eso es inevitable, pero de nosotros depende hasta qué punto lo sean.

Y depués… pues seguir adelante con nuestras vidas, mantener las buenas amistades, otras se perderan, a veces todas las que hemos compartido con nuestra pareja, pero como la vida continúa, surgirán nuevas relaciones y haremos nuevos amigos. Amigos que nos ayudarán con nuestra nueva vida.

John
William Waterhouse
. Reunid
estos capullos de rosas mientras podáis…

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