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Archive for 9 agosto 2009

El Martirio de San Sebastián


Estos trastornos alimentarios, que podemos considerar modernos ya que se iniciaron en la década de los 70, afectan principalmente a las mujeres y se caracterizan por un deseo exagerado de adelgazar, un deseo que lleva a conductas extremas nada saludables ya que la persona o bien deja de comer (anorexia nerviosa) o bien se da atracones para después proceder a eliminar lo ingerido mediante el vómito (bulimia). Llama la atención el hecho de que la persona (generalmente mujer),   sobre todo en el caso de la anorexia nerviosa, se ve gorda aunque esté extremadamente delgada, es decir, se da una distorsión de la imagen corporal.

En la anorexia nerviosa y como consecuencia en muchos casos del estado de inanición aparecen síntomas añadidos tales como depresión, irritabilidad, aislamiento, dificultad para concentrarse, obsesiones… El inicio del trastorno está generalmente entre los 13 y los 18 años y se da generalmente en mujeres por la presión presión social que ésta sufre para que esté delgada. Todos hemos visto imágenes de modelos que parecen recién salidas de un campo de concentración, no son cuerpos bellos en absoluto, pero desfilan por las pasarelas (afortunadamente ya se están tomando algunas medidas en este sentido). Si todas las mujeres recibimos esa misma presión ¿por qué unas desarrollan el trastornos y otras no?, pues bien, como en todo trastorno o enfermedad hay que tener en cuenta otros factores, como el ambiente familiar y social cercano a la paciente, determinadas tendencias innatas y en este caso su propia personalidad, ya que se ha observado que en general aparece en mujeres con baja autoestima, excesivo perfeccionismo, introversión y falta de habilidades sociales.

En la Bulimia, la paciente no deja de comer porque su deseo de hacerlo es superior, no tiene control sobre su conducta alimentaria y por lo tanto come, pero luego intenta eliminar lo ingerido. Los atracones de comida son frecuentes, después viene el sentido de la culpabilidad, el arrepentimiento y la provocación del vomito (también utilizan laxantes, algo que se da también en pacientes con anorexia nerviosa).

Las consecuencias físicas de estas conductas alimentarias son nefastos sobre todo en el caso de pacientes con Anorexia Nerviosa, y si es una niña que aún no ha tenido su primera regla, los efectos en su desarrollo pueden ser irreversibles. La Anorexia Nerviosa puede conducir a la muerte, que sobreviene en muchos casos por tuberculosis y trastornos intestinales ya que se ha llegado a un punto de gran demacración.

En las pacientes con Bulimia, si bien no se llega al deterioro físico que se alcanza en las pacientes con anorexia nerviosa, se producen también complicaciones digestivas y graves alteraciones dentales (por el vómito). Pero tanto en uno como en otro casos, éstas sólo serían una parte de las complicaciones que se producirían, que son muchas y graves.

En ambos casos, la intervención temprana es fundamental, por ello, los padres de las adolescentes han de estar pendientes de sus hijas, de su alimentación, controlando que lleven conductas saludables. Igualmente sería deseable que dentro de la familia no existiera una excesiva preocupación por el peso, si la madre está obsesionada por la dieta, puede transmitir esta preocupación a su hija (hablo en femenino porque ya he dicho que estos trastornos son mucho más frecuentes en chicas que en chicos).

La intervención en estos casos, el tratamiento, es sumamente difícil, ya que choca con los deseos de la paciente. Normalmente un enfermo se quiere curar, pero en estos casos no existe ese deseo. Las pacientes con Anorexia Nerviosa suelen ser pacientes muy perfeccionistas y con baja autoestima, el sentir que tienen control sobre su ingesta, sobre su cuerpo, les hace sentir bien, tienen una sensación de falso control sobre su conducta y sobre su vida, y esto puede conducirlas a la muerte. Hay que hacer ver a la paciente que en realidad es una esclava de su trastorno y que desde luego no tiene control sobre su conducta y su vida, está dominada por su Anorexia Nerviosa o Bulimia.

En ambos trastornos no se es consciente de que se tiene un problema, y, como ya he comentado en el caso de la Anorexia Nerviosa aun estando demacradas, se siguen viendo gordas. Esta distorsión de su imagen corporal y el no ver que se tiene un problema dificulta mucho la intervención en estos trastornos.  La recuperación no es fácil, pero es posible (salvo en casos de Anorexia Nerviosa en los que el estado físico ya es irreversible). En los casos graves es necesario el ingreso hospitalario,  hay Servicios especializados en estos trastornos. Hay que intervenir también en las familias, el núcleo familiar puede estar alimentando el trastorno inconscientemente.

Todos podemos hacer algo para evitar que esta otra pandemia vaya desapareciendo, entre todos podemos hacerlo posible. No sólo ayudaría el que los diseñadores de moda hicieran modelos para tallas más grandes (sobre todo pensando en la altura de las mujeres y en su peso ideal), el que se cuidara la publicidad, el que las tiendas de ropa tuvieran las tallas más comunes. Nosotros, nosotras, podemos ayudar a esa amiga que está demasiado preocupada por su peso. El peso sólo nos tiene que preocupar si nos causa problemas de salud o nos los puede causar, en este caso hay que pedir ayuda al especialista, pero si nuestro peso es adecuado si nuestro Índice de Masa Corporal es correcto, debemos seguir alimentándonos como lo hemos hecho. Hay que procurar tener una alimentación sana, pero sin llegar a la obsesión, y, según mi parecer, procurándose algún pequeño capricho de vez en cuando, un pastel, una porción de tarta o de chocolate pueden ser anímicamente saludables (de hecho el chocolate lo es). Todo en su justa medida, ese “comer de todo” del que se ha hablado toda la vida, es sano, y los españoles lo tenemos fácil con nuestra dieta mediterránea.

Recuerdo aquí que el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) se hace dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros elevada al cuadrado.  A modo de ejemplo,  si nuestro peso es de 60 kgs.,   y medimos 1, 64,  nuestro Índice de Masa Corporal sería de 22, 31. Una vez obtenido este índice, consultaríamos la tabla siguiente:

Índice de Quetelet

>40: Obesidad mórbida

35-40: Obesidad importante

30-35: Obesidad

25-30 Sobrepeso

20-25: Peso normal

18-20 Bajo peso, desnutrición moderada.

16-18 Bajo peso, desnutrición grave.

Por lo tanto, en nuestro caso, nuestro peso sería absolutamente normal.

La vida puede ser muy bonita si sabemos vivirla. Hay muchas puestas de sol por disfrutar, buenos amigos con los que compartir gratos momentos y muchas risas, familia que nos da cariño, ciudades por descubrir, personas maravillosas por conocer. Sería una pena si nos perdiésemos todo eso por una obsesión llevada al extremo, por un afán de tener una “belleza” que puede llevarnos a tener una imagen que llega a ser desagradable, por alcanzar unos parámetros marcados por la sociedad actual y que pueden no ser válidos dentro de unos años. Disfrutemos de la vida, de la luz del sol y del día a día que nos ofrece múltiples posibilidades de ser felices.

Chica joven con manojo de rosas

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