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Archive for 3 junio 2009

 
 

Duty (obligación). Edmund Blair Leighton

Cuando nos hace daño, así de simple. Nunca me ha gustado ese dicho de “quien bien te quiere te hará llorar”, habría que matizarlo. Si estamos educando a unos niños, pues sí, seguramente llorarán en más de una ocasión porque no les dejaremos salirse con la suya, pero entre adultos no creo que sea una frase muy adecuada. Es verdad que en ocasiones las verdades duelen, es verdad que a veces alguien querido nos habla con sinceridad y puede hacernos llorar, pero esto sólo acontece ocasionalmente y nosotros sabemos, en el fondo, que tiene razón, que nos quiere, y sólo trata de ayudarnos.

Diferente cosa es estar con alguien que nos hace sufrir diariamente o con frecuencia, estar con una persona que no nos hace feliz, que nos hace sentir mal. Siempre he dicho que hay que saber elegir las compañías, esto es si cabe más importante con nuestros compañeros de vida,  esa persona que hemos elegido para hacer el camino juntos.

Curiosamente, cuando un hombre o una mujer tiene un comportamiento inadecuado con su pareja y ese comportamiento se prorroga en el tiempo, se va cronificando, llega un momento en el que se piensa que todas las relaciones de pareja son iguales, que todo el mundo aguanta cosas que no deberían aguantar y que nadie es feliz con su pareja. Pues no, eso no es cierto. Hay parejas que funcionan muy bien, parejas en las que reina el respeto y el amor, parejas que son felices, y nadie se debe conformar con menos ni aceptar lo inaceptable.

Siempre ha de exigirse un respeto y un cariño, un buen trato y que esa persona se esfuerce por hacernos felices. Igualmente hemos de corresponder. No tiene sentido mantener una relación que no nos hace felices, que provoca nuestro desánimo y la pérdida de ilusión. Es verdad que en ocasiones no es fácil romper una pareja, a veces hay ataduras difíciles de desatar, pero si creemos que es la única solución para sentirnos bien, hay que ser fuertes y tomar la decisión de romper. Por supuesto que si queremos a esa persona hemos de hacer un esfuerzo para que la pareja funcione, pero siempre que seamos tratados con respeto y cariño, nunca en caso contrario. Si te hacen llorar no te equivoques, no te quieren.

Si tu situación es difícil por cuestiones económicas o familiares, pide ayuda a gente de tu confianza. No te resignes,  tienes derecho a una vida más feliz.

Solo de flauta. Carl Spitzweg

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