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Archive for 24 marzo 2009

 

Mujer asomada a la ventana, 1822 Caspar David Friedrich

 

La mujer llega a su madurez y en muchas ocasiones eso supone también la llegada de la soledad. En algunos casos la mujer se ha separado o enviudado después de muchos años de matrimonio, los hijos abandonan el hogar,  los padres son mayores o han fallecido, faltan también otros familiares o amigos…la soledad llega y la tristeza con ella.

Se ha producido un cambio y es un cambio importante. Los cambios son fuente de estrés, y el estrés a la larga puede conducir a una depresión. Las mujeres estamos acostumbradas a los cambios: la menstruación (cambios a lo largo de todo el ciclo menstrual), matrimonio o vida en pareja, embarazo, nacimiento de los hijos o adopciones, separación, menopausia…una vida llena de continuos cambios.

El abandono del hogar por parte de los hijos coincide en muchas ocasiones con la llegada de la menopausia y sus trastornos físicos y psicológicos más o menos intensos, y a veces este abandono ha de afrontarse en soledad, sin el apoyo de un compañero, haciéndolo todo más difícil. Hay que aceptar la nueva situación e intentar encontrar aspectos positivos. Es el momento de hacer todas esas cosas que hemos dejado de hacer durante años por atender a marido/pareja e hijos. Podemos estudiar algo que nos apetezca, leer, pasear, hacer tai-chi, yoga, baile, o cualquier cosa que queramos y podamos hacer (por las posibles limitaciones físicas). Es momento también para hacer nuevas amistades. Las amistades son necesarias en cualquier época de la vida, momento también para intentar recuperar las perdidas por falta de atención y cuidado. Afrontar esta situación de soledad es más fácil si se está ocupada, si la mujer trabaja fuera de casa llevar esta situación resultará menos complicado. Si no es el caso, bien porque su vida se ha desarrollado dentro del hogar o bien porque ya se ha jubilado, hay que fomentar las relaciones sociales, una oportunidad para ello es la realización de cursos, hay cursos de cerámica y pintura que facilitan el relacionarse y hacer amistades, pero cualquier curso que  apetezca hacer puede ser válido.

Si la mujer no ha trabajado fuera de casa, la llegada de esta soledad en la madurez resulta más dura. Los hijos ya no la necesitan, el marido a veces ya no está, y la mujer se siente inútil, siente que ya no la necesitan, puede llegar a pensar que su vida carece de sentido. No se para a pensar que ha llevado una casa durante muchos años y que ese trabajo en muy completo. No se da cuenta de que tiene amplia experiencia en cocina, decoración, nutrición, contabilidad, cuidados médicos, y un largo etc, que tiene una amplia experiencia, que vale mucho.

La llegada de la madurez, con la menopausia y sus cambios, en ocasiones se pasa también de cuidar a los hijos a tener que cuidar de los padres, y en ocasiones también de los nietos. Si esto se hace con agrado facilitará el cambio, pero si resulta una carga, será una nueva fuente de estrés y afectará al estado de ánimo, pasará factura.

En esta sociedad la llegada de la madurez en los hombres y en la mujeres se ve de forma totalmente diferente. Los hombres ganan en experiencia, y en muchas ocasiones sus canas aumentan su atractivo,  en la mujer se considera que ha perdido su belleza y rápidamente cubre sus canas. Se considera normal que un hombre tenga amantes jóvenes, pero no se considera normal lo contrario. Si se da el caso de que la mujer sea abandonada por el marido por irse con alguien más joven, la autoestima de la mujer aún se verá más disminuida.

¿Qué hacer ante la soledad que supone la llegada de la madurez?, hay que ayudarse a una misma, ponerse en movimiento, buscar lo que se necesita, pedir ayuda. Hay que buscar la compañía de familiares y amigos, cuidar de los nietos si apetece hacerlo, buscar amigas con las que hacer viajes, apuntarse a algún curso, en fín, realizar actividades que resulten agradables. Si hacemos cosas que nos gusten nos sentiremos bien, si hacemos cosas que no nos gustan nos sentiremos mal, así de simple. De esta manera, tomando decisiones sobre nosotras y nuestras vidas, sentiremos que tenemos control, esto disminuirá el estrés (la falta de control siempre genera estrés). También es importante el tipo de pensamientos que tengamos, si pensamos en negativo nos sentiremos mal, hay que sustituir los pensamientos negativos por los positivos, así nos sentiremos mucho mejor (de esto ya he hablado en este Blog).

Por lo tanto se trata de seguir sacándole jugo a la vida, de buscar oportunidades para disfrutarla, de realizar actividades placenteras, es conveniente realizar ejercicio físico, no estoy hablando de hacer footing, pasear por un agradable camino, o bailar algo que te guste resulta muy agradable y altamente beneficioso. Sigue gozando de la vida. Tienes muchos momentos dulces por delante.

The Lord of the Manor Edmund Blair Leighton

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Andamán Carpintero

El estrés es una respuesta general del organismo a las demandas del medio. El estrés en principio es positivo porque nos prepara para la acción, sería el caso de encontrarnos ante una situación de peligro, pero un estrés excesivo y/o mantenido en el tiempo agota al organismo y por lo tanto puede acabar perjudicando nuestra salud.

En ocasiones sufrimos el estrés por estar expuestos a situaciones altamente estresantes, pero en cualquier caso nuestra forma de afrontar estas situaciones pueden minimizar el estrés y por lo tanto los riesgos para nuestra salud. Un estrés incontrolado puede producir hipertensión, por ejemplo, y también llevar a conductas nada saludables como puede ser el fumar o excederse en el consumo de alcohol.

En cualquier caso, el estrés afecta a nuestro estado de ánimo pudiendo conducirnos, cuando se mantiene en el tiempo, a una depresión, y también el estrés disminuye el rendimiento laboral, y en general afecta a nuestra calidad de vida.

El impacto del estrés, el cómo suframos una situación estresante, depende de la valoración que hagamos de esa situación y de nuestros recursos para hacerle frente. Ante una situación estresante hay que evaluar objetivamente la situación, valorar hasta qué punto es importante en nuestras vidas, hasta qué punto es amenazante esa situación,  y, en cualquier caso, considerarla como un reto, algo a superar, y desde luego algo que podemos controlar y vencer.

Expresar nuestras emociones también es importante. Si hay motivos para mostrar enfado, hay que mostrarse enfadado y no negar ni evitar la situación. Las situaciones hay que afrontarlas, tomar una primera decisión ya nos hará sentirnos mejor porque percibiremos que tenemos control sobre lo que nos pasa, sobre nuestras vidas.

Aprender a relajarse es esencial y nuestra salud se verá altamente beneficiada de esta práctica.

Y por último, y no menos importante, hablar del apoyo social, el sentirse comprendido y apoyado ante una situación difícil,  es fundamental para disminuir el estrés y para hacer frente de la mejor manera a las situaciones estresantes.

Ya he hablado en este blog de los acontecimientos estresantes menores y mayores, vivir significa sufrirlos, pero de nosotros depende el que nos afecten en mayor o menor grado.

También podemos controlar las situaciones, nuestra vida, para no vivir todo el tiempo estresados por demandas del medio que nosotros mismos nos creamos. En ocasiones intentamos trabajar más de lo que podemos, y desde luego más de lo necesario, hay que saber distinguir entre lo que es importante y lo que es urgente, y no acumular más tareas de las que se pueden llevar a cabo. Es importante disfrutar de nuestra familia y amigos, es importante descansar, cambiar de aires, tomarse un respiro, un descanso, disfrutar de unas vacaciones o de una comida tranquila. Si nos tomamos la vida con más calma, valorando sólo lo que es realmente esencial, alejaremos el estrés inútil de nuestras vidas, estaremos más sanos y seremos más felices.

Cacatúa inca

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