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Archive for 8 febrero 2009

Puente en Central Park. Ciudad de Nueva York

La clave está en tener una actitud positiva ante la vida. Esto no siempre es fácil, en ocasiones la vida nos trae problemas serios y es difícil seguir adelante con una sonrisa (ya he hablado en este blog de la importancia de la sonrisa). A veces no es que tengamos grandes problemas, sino simplemente la vida no nos está resultando como esperábamos, las cosas no acaban de salir bien, y eso hace que nuestro estado de ánimo no sea muy positivo.

Tenemos que partir de la base de que la vida no siempre resulta un camino de rosas, vivir supone tener problemas, preocupaciones, llevarnos disgustos y no conseguir cosas que esperábamos conseguir. Como esto no lo podemos cambiar, lo que tenemos que cambiar es nuestra actitud ante lo que nos suceda. A veces un acontecimiento prácticamente insignificante nos puede arruinar un día entero. Cuando nos demos cuenta de que esto nos está sucediendo es interesante pararse a pensar en la importancia del hecho objetivamente, comparándolo con otras cosas que nos podrían haber sucedido, y también pensar en la importancia  que ese acontecimiento puede tener para nosotros dentro de un año, por ejemplo. Muchísimas de las cosas que nos han preocupado todo un día, o varios días, al cabo de un tiempo ni siquiera los recordamos, ¿ha merecido entonces la pena tanta preocupación, tanto disgusto?, ¿nos ha servido de algo arruinar un día o unos días de nuestra vida?.

El secreto de la felicidad también está en disfrutar de los pequeños placeres, de esa puesta de sol, de un café calentito, de una charla agradable con un buen amigo… hay muchas cosas de las que disfrutar en nuestra vida, sólo es cuestión de mirar a nuestro alrededor y verlas, valorarlas, y dejar que nos invadan  de bonitas sensaciones.

Ya he hablado también en este blog de la preocupación y de su inutilidad. Darle vueltas a algo que quizá nunca suceda es una absoluta pérdida de tiempo y un desgaste físico y psíquico. Evidentemente lo que sí hay que hacer es ocuparse de las cosas, afrontar cada problema que tengamos con una actitud positiva, pidiendo consejo si es necesario, y con el pensamiento de que podemos solucionarlo, y si esto no es posible de momento, al menos conseguir que no nos haga sentir tan mal, impidiéndonos disfrutar de todo lo positivo que tenemos en nuestra vida.

La naturaleza siempre nos ayudará a sentirnos mejor, y también el ejercicio físico (se segregan endorfinas). Cada uno dentro de sus posibilidades hay que procurar moverse un poquito, y si es al aire libre mucho mejor. Un simple paseo al sol puede producir un agradable cambio en nosotros.

Por último, hay que ser generoso dando cariño, un abrazo nos llena de fuerza, de confianza, de una energía muy positiva. Abusa de los abrazos, en este caso el abuso jamás tendrá consecuencias negativas.


Jirafas en la Reserva Ithala. Provincia sudafricana de KwaZulu-Natal. Autor: Luca Galuzzi

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Árbol seco de “espina de camello” en el desierto del Namib, Namibia. Autor: Luca Galuzzi

Los malos tratos comprenden agresiones físicas, psíquicas y sexuales. Estas agresiones son con mayor frecuencia del hombre a la mujer (violencia de género), si bien también pueden darse de la mujer al hombre, de los padres a los hijos o de los hijos a los padres (violencia doméstica). En cualquier caso yo aquí me centraré hoy en el maltrato del hombre a la mujer, en la violencia de género, aunque este maltrato en ocasiones se extiende también a los hijos.

Cuando una mujer denuncia un maltrato por parte de su marido o pareja, con frecuencia lo lleva sufriendo durante años (una media de 11), esta mujer está anímicamente destrozada, su autoestima anulada, vive atemorizada, sufre pesadillas, tiene dificultad para dormir, padece dolores de cabeza y otros trastornos psicosomáticos. Además, generalmente, está aislada totalmente. El hombre maltratador suele apartarla de sus seres queridos, de sus amistades, de todo el entorno y de todos los posibles apoyos. La mujer se queda sola. Además, se siente avergonzada por lo que le está pasando, por lo que difícilmente lo contará. Tiene miedo también a las consecuencias que puede tener su confesión.

En muchos casos el maltrato empieza al comienzo de una relación. Yo desde aquí aconsejo a las mujeres que estén atentas a cualquier indicio de intento exagerado de control por el hombre. Hay que desconfiar de un hombre que pretende decidir cómo debe vestirse la mujer, con quién tiene que relacionarse y con quién no, que muestra unos celos desmesurados sin motivo,  que se muestra exageradamente exigente con ella… Pero sobre todo hay que tener en cuenta una cosa: tras una primera bofetada suelen venir muchas más.

También hay casos en los que los malos tratos han surgido al casarse o irse a vivir juntos. Recuerdo ahora mismo a una paciente que me comentaba que había tenido un noviazgo maravilloso, pero que en la Noche de Bodas el marido le dijo que él era el hombre, que no se le olvidara, y ya en esa primera noche empezaron los abusos. Pero estos casos no son frecuentes. En ocasiones los malos tratos pueden llegar con la llegada del primer hijo, cuando el hombre se siente desplazado, cuando toda la atención de la mujer no es ya para él.

El maltrato físico siempre implica el psicológico, el psicológico puede darse en solitario. El maltrato psicológico comprende insultos, humillaciones, desvalorizaciones, aislamiento, impedimento de relaciones sociales, restricción del dinero necesario, rotura de objetos.

Los malos tratos se mantienen durante años por muchos factores: la vergüenza de las mujeres a la hora de contar su problema, la falta de apoyo social, su anulación como persona, trastornos de ansiedad y depresión, miedo a las consecuencias si habla y la  dependencia económica del maltratador en muchos casos. También está la creencia de la mujer, sobre todo al principio, de que la pareja cambiará. Tras una primera bofetada muchos hombres piden perdón y prometen que no volverá a pasar, lo hacen también después de la primera paliza y la mujer tiende a creerlo, más cuando suele darse, después de la agresión, lo que se llama un periodo de “luna de miel”, el hombre está cariñoso, atento, le hace regalos y le dice lo mucho que la quiere y lo muy arrepentido que está. Al principio de los malos tratos, estos periodos de “luna de miel” son largos, con el paso del tiempo se van acortando.

Por lo tanto, mi consejo para la mujer es que esté atenta a los primeros indicios de control, y que cuando reciba la primera bofetada se plantee seriamente dejar a la pareja porque, lamentablemente, puede que ya se haya iniciado la espiral de la violencia y por lo tanto ésta irá a más.

Mi consejo para las mujeres maltratadas es que pidan ayuda a familiares y amigos, que busquen apoyo y que denuncien, que pueden tener una vida mucho mejor, una vida a la que tienen derecho, ellas y sus hijos si los tienen.

También quiero dar aquí un toque de atención, y es para las mujeres que mienten, para esas mujeres que acusan a sus maridos o parejas de maltratarlas o de maltratar o abusar de sus hijos sin ser nada cierto. Todos hemos podido conocer en estos días el caso de un hombre acusado en su momento por su mujer de abusar de su pequeña hija. Años después se ha demostrado que la acusación era falsa. A ese hombre esa mujer le destrozó la vida, y también le ha hecho daño a su hija, que le tiene miedo a su padre, que ha crecido odiándole por lo inculcado por la madre (el odio a un progenitor o la falta de cariño a éste, generalmente al padre, causado por mentiras de la madre, se da, lamentablemente, en algunos casos de divorcio). Por lo tanto, a la mujer que está pensando en hacer una acusación falsa, le pido que se lo piense dos veces, que piense en el daño que va a causar y que nada lo justifica, y que recuerde a las mujeres que sí han sido víctimas de los malos tratos, su mentira es un insulto para éstas.

Turpial en Christopher Park. Isla de Curazao

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