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CELOS PATOLÓGICOS

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El caminante sobre el mar de niebla

Básicamente, los celos patológicos son los celos llevados al extremo y generalmente sin una base real.

A veces es inevitable sentir celos y muchos de nosotros, si no todos, los hemos sentido a lo largo de nuestra vida. Hemos sentido celos de ese hermano que llega desplazándonos, con el que tenemos que compartir lo que antes teníamos en exclusiva; celos de ese compañero de clase que centra la atención de nuestra profesora favorita; de esa chica a la que nuestro novio alaba constantemente; y nos sentimos celosos de ese nuevo amigo de nuestro amigo más íntimo. Queremos la exclusividad en un cariño y sentimos malestar cuando la perdemos o pensamos que la podemos perder.

Hasta ahí todo normal, los celos se van superando (aunque en algunos casos los celos entre hermanos perduran en  la vida adulta dañando la relación familiar), aceptamos que no poseemos a la otra persona, que no es de nuestra propiedad, que puede apreciar y valorar a otras personas, que todos tenemos un lugar en su corazón y un espacio de tiempo en su día a día. En ocasiones los celos son fundados, claro, pero en general se sabe hacer frente a la situación y de un modo u otro se acaba solucionando (si se trata de una pareja, perdonando y continuando la relación, o rompiéndola).

Ahora bien, cuando hablamos de celos patológicos, la persona que siente los celos vive en un continuo sufrimiento. Desconfía de todo, cualquier gesto de la persona objeto de los celos es motivo para pensar que hay otra persona en su vida, que nos engaña, que ya no nos quiere, que nos va a abandonar… En los casos extremos, se puede llegar a perseguir a la pareja para comprobar que va donde dice que va, a llamarlo continuamente, a registrar sus cosas, controlar sus llamadas… todo esto acaba afectando seriamente a la relación de tal manera que al final sí se acaba perdiendo al ser querido. Estas personas que sufren de estos celos suelen ser personas inseguras, con baja autoestima, dependientes  y dominantes a la vez, porque finalmente  intentan controlar al máximo la vida del otro. En la relación de pareja, los celos se manifiestan mínimamente en un principio, para ir cobrando fuerza con el tiempo, ganando terreno al otro, controlando más su vida, llegando en algunos casos a anularlo y provocando la pérdida de amistades y de relaciones sociales en general.  Finalmente esta persona acaba aislada, sin referencias de otras relaciones, de otras parejas, y por lo tanto sin ocasión para comparar (también pueden darse malos tratos). Por supuesto, en muchas ocasiones se acaba rompiendo la pareja y es que nada parece tranquilizar a la persona celosa, hoy es una cosa y mañana otra, nada de lo que se haga le da la seguridad que necesita, convirtiendo la vida en pareja en un verdadero infierno.

Ya cuando hablé de los malos tratos dije que hay que estar atentos a los primeros indicios, tanto en un caso como en otro, hay que pararlo lo antes posible, antes de que la situación empeore, porque lo hará. Hay que poner límites al control, a las exigencias. Sólo así la pareja tendrá una posibilidad, y por supuesto, en caso de que sea necesario se debe buscar atención psicológica.

Fiesta del Corpus Cristi
Fiesta del Corpus Cristi


Apoteosis de la Familia Pisani de Giovanni Battista Tiepolo

Intentaré explicar la diferencia entre miedo y fobia de una forma lo más sencilla posible.  Todos tenemos miedos, pero hay que intentar valorar si ese miedo es razonable, si está justificado, o si por el contrario es un miedo innecesario del que deberíamos intentar librarnos para vivir de forma más tranquila y feliz.

Hay miedos necesarios, miedos que pueden salvarnos la vida, librarnos de llevarnos un buen susto, de una enfermedad, de un dolor, de un sufrimiento. Si tenemos miedo a ir por una calle de noche en un barrio peligroso, ese miedo puede librarnos de un atraco, una violación o incluso puede salvarnos la vida, pero si tenemos miedo a ir por cualquier calle, a cualquier hora, ese miedo, por el contrario, no nos dejará vivir, se ha convertido en fobia.  Si tenemos miedo cuando hay una situación de peligro real, una amenaza, es algo totalmente normal, ahora, si esa reacción de miedo la tenemos sin que haya amenaza alguna, o bien nuestra reacción es extremadamente intensa para el riesgo real de la situación, entonces sufrimos una fobia.

Hay fobias que pueden no resultar muy molestas, a unas personas y que sin embargo limiten de forma importante la vida de otras.  Si una persona tiene fobia a los ascensores pero vive en un ambiente rural donde nunca tendrá que coger uno, esa fobia no limitará su vida en absoluto, pero seguramente lo hará si tiene fobia a los insectos y probablemente si la tiene a las serpientes. Por el contrario, esa fobia a los ascensores limitará de forma importante la vida de una persona que viva en un medio urbano y no le supondrá ningún problema si tiene un miedo exagerado a las serpientes porque raramente se encontrará con alguna.

Siempre hay que tener en cuenta que los miedos, si no les hacemos frente, irán a más. Cuando tomemos conciencia de que nuestro miedo es exagerado, que no está justificado, que no hay un peligro real, hay que intentar superarlo haciéndole frente, exponiéndonos a esa situación que nos produce temor, poco a poco nos iremos sintiéndonos más seguros. Si la reacción que tenemos es demasiado fuerte, demasiado intensa para poder soportarla, nos limita en nuestra vida diaria y hemos comprobado que solos no podemos controlarla, sería conveniente acudir a un profesional. La vida es demasiado corta y demasiado bonita como para que los miedos nos impidan disfrutarla como nos merecemos. Afortunadamente, hay solución.

La Fuente del amor, de François Boucher

Carl
Spitzweg
. El viudo

Es duro cuando alguien nos decepciona, el mundo se nos viene abajo y sentimos que todo el tiempo , la confianza y el cariño invertidos en esa persona no han servido para nada, es más, que se han perdido, que hemos fracasado e incluso que hemos sido unos tontos por confiar. Pero no es así. Necesitamos confiar en los demás y en alguien especialmente, y sin duda hemos contado con el apoyo de esa persona en innumerables ocasiones (si no es así, deberíamos habernos planteado hace tiempo esa relación). A veces simplemente ocurre que las circunstancias alteran, temporalmente, la relación, pero después todo vuelve a su curso (si la ofensa no es grave). Pero en ocasiones esa decepción puede marcar también un antes y un después, y no pasa nada por ello. A veces las personas cumplen una función temporal en nuestras vidas, son encuentros en nuestros mutuos caminos, nos hacemos compañía un tiempo y después nos decimos adiós. Sólo tenemos que echar la mirada atrás y pensar en todas aquellas personas que en un momento determinado fueron muy importantes en nuestras vidas y sin embargo después se perdieron. Sufrimos mucho en deterrminados momentos por algunas, pero el tiempo curó las heridas y ahora nos parece increíble habernos sentido como nos sentimos. Hay que seguir adelante, siempre lo digo. Hay que saber amar, pero también hay que saber decir adiós, hemos de aprender a no aferrarnos a las personas que quieren irse, al igual que hemos de aprender a cuidar de las personas que son buenas para nosotros para que no se quieran ir (al menos por nuestra causa).
Cuando nos sentimos decepcionados por el comportamiennto de una persona que es importante para nosotros, ante todo hay que intentar hablar, hacerle saber de nuestra decepción, quizá haya explicaciones que puedan hacer menor la ofensa y/o que pueden facilitarnos el perdón. En ocasiones somos demasiado exigentes con los demás, y, a fin de cuentas, somos humanos y todos cometemos fallos y siempre hemos de valorar el comportamiento de esa persona en su conjunto, no sólo por una conducta, después de hecho esto, tomar una decisión, y, con todos los datos, seguir adelante con esa relación o no, estableciendo cambios o no. En cualquier caso siempre es conveniente reflexionar sobre lo que ha sucedido y aprender de ello.
Antes de tomar la decisión de cortar la relación hay que estar seguro de que eso es lo mejor para nosotros, nos dejarnos llevar por el dolor de la decepción, darnos un tiempo, pensar, y después seguir adelante con o sin esa persona, pero en cualquier caso seguros, pisando fuerte. Si seguimos juntos, será con mayor conocimiento de ambos, se sabrá mejor lo que ofende, lo que ha de hacerse, lo que no se debe hacer. Si no seguimos juntos, hay que decir adiós intentando quedarnos con lo mejor de la relación valorando todo lo positivo que nos ha aportado y confiando en encontrar en el futuro personas que nos aporten también cosas positivas, que nos ayuden en nuestro caminar por la vida, personas con las que compartir bonitos momentos y todo el cariño, porque en el cariño no tiene que haber medida.

Carl
Spitzweg
. Comediantes
viajeros alrededor de 1838

José Ferraz
de Almeida Júnior
. Lectura

A finales de verano se producen un gran número de separaciones. Cuando se está trabajando, hay una rutina, la pareja pasa muchas horas separada, cuando están juntos están ocupados… es fácil seguir adelante sin pararse a pensar demasiado, dejándose llevar. Pero al llegar el verano todo cambia, se pasa mucho tiempo juntos, hay muchas horas libres de ocupaciones,  se tiene tiempo para pensar y para redescubrir al otro, y es entonces cuando de repente algún miembro de la pareja, o ambos, descubren que la relación no funciona, que no son felices juntos, que se aburren o discuten constantemente. Este tiempo de vacaciones para algunas parejas puede resultar un verdadero infierno.

También en ocasiones la pareja sabe que la relación no va bien y confía en que, con la llegada de las vacaciones, las cosas se arreglen, pero por todo lo que he comentado antes, sucede generalmente justo lo contrario.

Una vez tomada la decisión, es difícil seguir adelante, incluso cuando ambos miembros de la pareja están de acuerdo en que la separación es la mejor solución. Supone un cambio de vida radical, y todos los cambios son una fuente de estrés. Vendrán tiempos difíciles, pero hay que saber que el tiempo hará su trabajo y que todo pasará. También podemos ayudar al tiempo buscando apoyos en las personas queridas, hablando de lo que nos ha sucedido, buscando la compañía de personas positivas y… procurando no cometer demasiadas locuras, porque en ocasiones se puede perder un poco el norte y vivir demasiado intensamente, intentando recuperar un tiempo que se considera perdido. Pero no ha sido perdido. Ha habido una relación que durante un tiempo nos hizo felices, hemos estado acompañados y queridos, y eso es lo que hay que valorar. También hay que pensar en los hijos si se tienen. Éstos son un regalo que nos ha hecho la vida, que nos ha hecho la que ha sido nuestra pareja.

Hay rupturas muy traumáticas y especialmente difíciles, son las que se dan como consecuencia de una infidelidad, o simplemente cuando no se toman de mutuo acuerdo, cuando un miembro de la pareja no desea separarse y se lo quiere poner difícil al otro o bien implica más sufrimiento para uno de los dos, el dejado. Esta persona queda con la autoestima muy dañada, y también sucede cuando la separación se produce como consecuencia de la infidelidad del otro, aunque la decisión la tome el ofendido.

Si estamos seguros de la decisión, hay que empezar a dar los pasos oportunos para la separación, buscando el apoyo de familia y amigos para no pasar este trance en soledad. Hay que hablar con los hijos, explicarles (si tienen la edad suficiente para entenderlo) que se les sigue queriendo igual, que no ha sido culpa de ellos, y que van a seguir contando con su papá y su mamá. Por ellos hay que intentar que las cosas transcurran de la forma más fluida posible, y seguir haciéndolo después de la separación. Los hijos jamás deben pagar las consecuencias del fin de la relación, hemos de procurar que se vean afectados en la menor medida posible, porque evidentemente afectados resultarán, eso es inevitable, pero de nosotros depende hasta qué punto lo sean.

Y depués… pues seguir adelante con nuestras vidas, mantener las buenas amistades, otras se perderan, a veces todas las que hemos compartido con nuestra pareja, pero como la vida continúa, surgirán nuevas relaciones y haremos nuevos amigos. Amigos que nos ayudarán con nuestra nueva vida.

John
William Waterhouse
. Reunid
estos capullos de rosas mientras podáis…

ANOREXIA Y BULIMIA

El Martirio de San Sebastián


Estos trastornos alimentarios, que podemos considerar modernos ya que se iniciaron en la década de los 70, afectan principalmente a las mujeres y se caracterizan por un deseo exagerado de adelgazar, un deseo que lleva a conductas extremas nada saludables ya que la persona o bien deja de comer (anorexia nerviosa) o bien se da atracones para después proceder a eliminar lo ingerido mediante el vómito (bulimia). Llama la atención el hecho de que la persona (generalmente mujer),   sobre todo en el caso de la anorexia nerviosa, se ve gorda aunque esté extremadamente delgada, es decir, se da una distorsión de la imagen corporal.

En la anorexia nerviosa y como consecuencia en muchos casos del estado de inanición aparecen síntomas añadidos tales como depresión, irritabilidad, aislamiento, dificultad para concentrarse, obsesiones… El inicio del trastorno está generalmente entre los 13 y los 18 años y se da generalmente en mujeres por la presión presión social que ésta sufre para que esté delgada. Todos hemos visto imágenes de modelos que parecen recién salidas de un campo de concentración, no son cuerpos bellos en absoluto, pero desfilan por las pasarelas (afortunadamente ya se están tomando algunas medidas en este sentido). Si todas las mujeres recibimos esa misma presión ¿por qué unas desarrollan el trastornos y otras no?, pues bien, como en todo trastorno o enfermedad hay que tener en cuenta otros factores, como el ambiente familiar y social cercano a la paciente, determinadas tendencias innatas y en este caso su propia personalidad, ya que se ha observado que en general aparece en mujeres con baja autoestima, excesivo perfeccionismo, introversión y falta de habilidades sociales.

En la Bulimia, la paciente no deja de comer porque su deseo de hacerlo es superior, no tiene control sobre su conducta alimentaria y por lo tanto come, pero luego intenta eliminar lo ingerido. Los atracones de comida son frecuentes, después viene el sentido de la culpabilidad, el arrepentimiento y la provocación del vomito (también utilizan laxantes, algo que se da también en pacientes con anorexia nerviosa).

Las consecuencias físicas de estas conductas alimentarias son nefastos sobre todo en el caso de pacientes con Anorexia Nerviosa, y si es una niña que aún no ha tenido su primera regla, los efectos en su desarrollo pueden ser irreversibles. La Anorexia Nerviosa puede conducir a la muerte, que sobreviene en muchos casos por tuberculosis y trastornos intestinales ya que se ha llegado a un punto de gran demacración.

En las pacientes con Bulimia, si bien no se llega al deterioro físico que se alcanza en las pacientes con anorexia nerviosa, se producen también complicaciones digestivas y graves alteraciones dentales (por el vómito). Pero tanto en uno como en otro casos, éstas sólo serían una parte de las complicaciones que se producirían, que son muchas y graves.

En ambos casos, la intervención temprana es fundamental, por ello, los padres de las adolescentes han de estar pendientes de sus hijas, de su alimentación, controlando que lleven conductas saludables. Igualmente sería deseable que dentro de la familia no existiera una excesiva preocupación por el peso, si la madre está obsesionada por la dieta, puede transmitir esta preocupación a su hija (hablo en femenino porque ya he dicho que estos trastornos son mucho más frecuentes en chicas que en chicos).

La intervención en estos casos, el tratamiento, es sumamente difícil, ya que choca con los deseos de la paciente. Normalmente un enfermo se quiere curar, pero en estos casos no existe ese deseo. Las pacientes con Anorexia Nerviosa suelen ser pacientes muy perfeccionistas y con baja autoestima, el sentir que tienen control sobre su ingesta, sobre su cuerpo, les hace sentir bien, tienen una sensación de falso control sobre su conducta y sobre su vida, y esto puede conducirlas a la muerte. Hay que hacer ver a la paciente que en realidad es una esclava de su trastorno y que desde luego no tiene control sobre su conducta y su vida, está dominada por su Anorexia Nerviosa o Bulimia.

En ambos trastornos no se es consciente de que se tiene un problema, y, como ya he comentado en el caso de la Anorexia Nerviosa aun estando demacradas, se siguen viendo gordas. Esta distorsión de su imagen corporal y el no ver que se tiene un problema dificulta mucho la intervención en estos trastornos.  La recuperación no es fácil, pero es posible (salvo en casos de Anorexia Nerviosa en los que el estado físico ya es irreversible). En los casos graves es necesario el ingreso hospitalario,  hay Servicios especializados en estos trastornos. Hay que intervenir también en las familias, el núcleo familiar puede estar alimentando el trastorno inconscientemente.

Todos podemos hacer algo para evitar que esta otra pandemia vaya desapareciendo, entre todos podemos hacerlo posible. No sólo ayudaría el que los diseñadores de moda hicieran modelos para tallas más grandes (sobre todo pensando en la altura de las mujeres y en su peso ideal), el que se cuidara la publicidad, el que las tiendas de ropa tuvieran las tallas más comunes. Nosotros, nosotras, podemos ayudar a esa amiga que está demasiado preocupada por su peso. El peso sólo nos tiene que preocupar si nos causa problemas de salud o nos los puede causar, en este caso hay que pedir ayuda al especialista, pero si nuestro peso es adecuado si nuestro Índice de Masa Corporal es correcto, debemos seguir alimentándonos como lo hemos hecho. Hay que procurar tener una alimentación sana, pero sin llegar a la obsesión, y, según mi parecer, procurándose algún pequeño capricho de vez en cuando, un pastel, una porción de tarta o de chocolate pueden ser anímicamente saludables (de hecho el chocolate lo es). Todo en su justa medida, ese “comer de todo” del que se ha hablado toda la vida, es sano, y los españoles lo tenemos fácil con nuestra dieta mediterránea.

Recuerdo aquí que el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) se hace dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros elevada al cuadrado.  A modo de ejemplo,  si nuestro peso es de 60 kgs.,   y medimos 1, 64,  nuestro Índice de Masa Corporal sería de 22, 31. Una vez obtenido este índice, consultaríamos la tabla siguiente:

Índice de Quetelet

>40: Obesidad mórbida

35-40: Obesidad importante

30-35: Obesidad

25-30 Sobrepeso

20-25: Peso normal

18-20 Bajo peso, desnutrición moderada.

16-18 Bajo peso, desnutrición grave.

Por lo tanto, en nuestro caso, nuestro peso sería absolutamente normal.

La vida puede ser muy bonita si sabemos vivirla. Hay muchas puestas de sol por disfrutar, buenos amigos con los que compartir gratos momentos y muchas risas, familia que nos da cariño, ciudades por descubrir, personas maravillosas por conocer. Sería una pena si nos perdiésemos todo eso por una obsesión llevada al extremo, por un afán de tener una “belleza” que puede llevarnos a tener una imagen que llega a ser desagradable, por alcanzar unos parámetros marcados por la sociedad actual y que pueden no ser válidos dentro de unos años. Disfrutemos de la vida, de la luz del sol y del día a día que nos ofrece múltiples posibilidades de ser felices.

Chica joven con manojo de rosas

EL ESTRÉS LABORAL

Plaza Spittelmarkt. Berlín 1912. Paul Hoeniger

El estrés se produce en el mundo laboral cuando sentimos que las demandas del trabajo nos superan, cuando se produce una situación de presión a la que no podemos responder adecuadamente. Si soportamos esta presión por mucho tiempo sin poner medios para  superarla,  puede acabar produciéndonos trastornos psicológicos y físicos. La superación del estrés laboral dependerá en muy buena parte de las causas que lo produzcan y de nuestra capacidad de resistencia al estrés en general.

Se puede producir estrés laboral por no coincidir las habilidades requeridas por el puesto con las que tenemos (por exceso, defecto, o por ser diferentes), por falta de organización laboral, por una mala supervisión, por excesiva competitividad entre el personal que conduce a falta de solidaridad y apoyo o que incluso podría llegar a “ponerse la zancadilla” unos a otros. En cualquier caso, se produciría una  sensación de falta de recursos para atender las demandas del medio y una pérdida de la sensación de control que llevaría a una reducción en la motivación y en consecuencia en el rendimiento laboral. A veces se puede cometer el error de presionar en exceso a un trabajador buscando un aumento del rendimiento, cuando en realidad lo que se consigue finalmente es una disminución del mismo. Todos rendimos más si las condiciones de trabajo son favorables, si nos sentimos a gusto, si vamos contentos a nuestros trabajos, si nos sentimos apoyados por compañeros y jefes, si se nos escucha y atiende,

Las causas que producen el estrés laboral son por lo tanto diversas y diversas son las conductas a seguir. No es lo mismo que el problema esté en una falta de organización de la Empresa o en las relaciones personales dentro de la misma, o si se debe a que nuestras capacidades no son las adecuadas para el puesto que estamos ocupando. Es cuestión de analizar el problema, las causas,  y buscar soluciones. También tenemos que tener en cuenta la propia resistencia al estrés.

Si el problema se debe a la falta de organización dentro de la Empresa o por la excesiva competitividad, se debe plantear la cuestión o cuestiones dentro de nuestras posibilidades, recordando que sería para beneficio del trabajador, pero también de la propia Empresa.

Si sentimos que el puesto no es el idóneo teniendo en cuenta nuestras capacidades tenemos varias opciones dependiendo del problema. No es igual que nos exijan realizar actividades para las que no tenemos conocimientos, experiencia o capacidad, a que el puesto esté por debajo de nuestra capacidad, conocimientos o experiencia. En el primer caso nos tenemos que plantear prepararnos, hacer cursos, pedir ayuda,  o, si no es posible, demandar otro puesto más acorde con nuesta capacidad. Si por el contrario sentimos que estamos desaprovechados igual deberíamos demandar otro puesto de trabajo. Tanto en el primer caso como en el segundo,  como último recurso se podría plantear la renuncia al puesto de trabajo. Es verdad que estamos soportando una crisis económica mundial y es difícil encontrar trabajo, pero si la situación nos resulta insostenible y llega a afectar a nuestra salud y a nuestra vida en general, hay que planteárselo y pensar en posibles alternativas. En cualquier caso pienso que hay que hacer antes un esfuerzo para cambiar la  situación laboral o nuestra respuesta a la misma. En ocasiones es imposible cambiar las condiciones laborales y tampoco podemos renunciar al puesto de trabajo (al menos de momento). En este caso, tendríamos que ocuparnos de nosotros mismos, de nuestra respuesta a la situación estresante que estamos viviendo y recurrir a estrategias  de comportamiento que nos conduzcan a una mejora de la situación. Se trataría de mejorar en algunos casos nuestras habilidades sociales, aprender una técnica de relajación, mejorar nuestra vida en otros aspectos y tener hábitos saludables que beneficiarán nuestra salud. En algunos casos puede ser imprescindible un entrenamiento en solución de problemas,  trabajar sobre la autoestima o aprender a enfrentarnos a las situaciones más estresantes que se puedan dar en nuestro puesto de trabajo.

En cualquier caso hay que valorar cada situación porque ninguna es igual a otra como tampoco una persona es igual a otra. Intentar que los otros aspectos de nuestra vida, los otros ámbitos nos aporten calma, funcionen bien, y realizar actividades que nos resulten placenteras. En el trabajo es importante aprender la diferencia entre lo importante y lo urgente e intentar recuperar el control sobre la situación y organizarse lo mejor posible. Procurar que las relaciones personales en el trabajo y en nuestra vida en general sean fuente de satisfacción y alejarnos en lo posible de aquellas personas que nos resultan dañinas.

En muchas Empresas, por otro lado, se ha comprendido que aumenta el rendimiento si el trabajador se encuentra a gusto en su puesto y en la Empresa en general, y realizan cursos y actividades para mejorar el ambiente laboral y las condiciones de trabajo.

En fin, el estrés laboral es amplio, con muchos matices, con diversas causas y por lo tanto con diferentes modos de afrontarlo. En cualquier caso hemos de intentar controlar la situación y procurar que no afecte al resto de nuestra vida, recordando que el trabajo es sólo un aspecto más, no es el todo, y no debe serlo.

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Geyser en el río Firehole. Autor: Mila Zinkova

 
 

Duty (obligación). Edmund Blair Leighton

Cuando nos hace daño, así de simple. Nunca me ha gustado ese dicho de “quien bien te quiere te hará llorar”, habría que matizarlo. Si estamos educando a unos niños, pues sí, seguramente llorarán en más de una ocasión porque no les dejaremos salirse con la suya, pero entre adultos no creo que sea una frase muy adecuada. Es verdad que en ocasiones las verdades duelen, es verdad que a veces alguien querido nos habla con sinceridad y puede hacernos llorar, pero esto sólo acontece ocasionalmente y nosotros sabemos, en el fondo, que tiene razón, que nos quiere, y sólo trata de ayudarnos.

Diferente cosa es estar con alguien que nos hace sufrir diariamente o con frecuencia, estar con una persona que no nos hace feliz, que nos hace sentir mal. Siempre he dicho que hay que saber elegir las compañías, esto es si cabe más importante con nuestros compañeros de vida,  esa persona que hemos elegido para hacer el camino juntos.

Curiosamente, cuando un hombre o una mujer tiene un comportamiento inadecuado con su pareja y ese comportamiento se prorroga en el tiempo, se va cronificando, llega un momento en el que se piensa que todas las relaciones de pareja son iguales, que todo el mundo aguanta cosas que no deberían aguantar y que nadie es feliz con su pareja. Pues no, eso no es cierto. Hay parejas que funcionan muy bien, parejas en las que reina el respeto y el amor, parejas que son felices, y nadie se debe conformar con menos ni aceptar lo inaceptable.

Siempre ha de exigirse un respeto y un cariño, un buen trato y que esa persona se esfuerce por hacernos felices. Igualmente hemos de corresponder. No tiene sentido mantener una relación que no nos hace felices, que provoca nuestro desánimo y la pérdida de ilusión. Es verdad que en ocasiones no es fácil romper una pareja, a veces hay ataduras difíciles de desatar, pero si creemos que es la única solución para sentirnos bien, hay que ser fuertes y tomar la decisión de romper. Por supuesto que si queremos a esa persona hemos de hacer un esfuerzo para que la pareja funcione, pero siempre que seamos tratados con respeto y cariño, nunca en caso contrario. Si te hacen llorar no te equivoques, no te quieren.

Si tu situación es difícil por cuestiones económicas o familiares, pide ayuda a gente de tu confianza. No te resignes,  tienes derecho a una vida más feliz.

Solo de flauta. Carl Spitzweg

 

Marie Victoire de Noailles

La menopausia es el cese definitivo de las menstruaciones y constituye un acontecimiento de suma importancia en la vida de la mujer, un cambio que la  mujer vivirá de forma más o menos negativa (o incluso positiva), dependiendo de si sufre más o menos trastornos y de sus circunstancias personales.

Antes que nada recordar que la menopausia es un proceso normal, absolutamente natural,  que forma parte de la evolución de la mujer y como tal hay que tomarlo. Por lo tanto, en ningún caso se debe vivir como un drama, no hay motivo para ello. Es cierto que se producen unos cambios físicos como consecuencia de la disminución gradual de estrógenos, pero estos cambios no deben condicionar en exceso nuestra vida, se trataría de hacer ajustes en nuestra alimentación y, si fuese necesario (barajando pros y contras), recibir terapia hormonal sustitutoria. En cualquier caso se trataría de hacer unos reajustes y desde luego, y desde el punto de vista psicológico, ver la llegada de la menopausia como el logro de la madurez y no como la pérdida de la juventud. La menopausia está mal vista, nos corresponde a las mujeres cambiar esta visión tan negativa de un hecho totalmente natural.

La menopausia es un cambio, y como cualquier otro cambio, requiere de un esfuerzo adaptativo, pero una vez hecho éste, la nueva etapa en la vida de la mujer puede ser fuente de satisfacciones porque la vida continúa, y, afortunadamente, hoy en día, tras la menopausia la mujer tiene tras de sí muchos días para vivir y disfrutar. El cómo vivirá una mujer la menopausia va a depender, sobre todo, de sus características personales y de sus circunstancias de vida, por lo tanto no afectará igualmente a una mujer que a otra, no se vivirá de la misma manera, y no se verá, desde fuera, de igual modo. De hecho, algunas mujeres no viven la menopausia como algo negativo ni estresante sino como una liberación (de la menstruación y todo lo que ella comporta, de la depilación continua…). El problema es que en algunos casos la llegada de la menopausia coincide con otros acontecimientos altamente estresantes, como son la pérdida de seres queridos (pareja, padres), enfermedades,  cuidado de familiares, abandono del hogar por parte de los hijos… Esto supone en algunos casos considerar consecuencias negativas de otros factores a los cambios producidos por la menopausia. También las características personales de la mujer influyen, una mujer con baja autoestima y poca resistencia al estrés vivirá la menopausia de forma más negativa. Por lo tanto, la menopausia difiere mucho en consecuencias de una mujer a otra, no se puede ni se debe generalizar.

Al igual que en cualquier otra etapa evolutiva, es importante llevar una vida saludable y adecuada al momento, realizar ejercicio físico adaptado a cada mujer (caminar, bailar, yoga, natación…), abandono de hábitos nocivos que se puedan tener, tales como fumar o consumo excesivo de alcohol, y alimentarse de forma correcta, lo que supone disfrutar de nuestra dieta mediterránea, disminuir el consumo de grasas, sal y azúcar,  y aumento del consumo de fibra si éste es deficitario (un aumento exagerado tampoco es conveniente, todo en su justo grado).

Por lo tanto, vivamos la menopausia como lo que es, un proceso natural y, en algunos aspectos, una liberación. Un cambio que no tiene por qué ser negativo, y que va a depender de nosotras, en muy buena parte, que no lo sea.  Sigamos disfrutando de nuestras vidas, se inicia una nueva etapa, una larga etapa que puede y debe ser altamente positiva.


Ronda Festiva en Malkasten

LA ADICCIÓN AL JUEGO

Invierno

La característica del juego patológico es que la persona no puede controlar el impulso de jugar, teniendo este hecho graves consecuencias sociales, familiares, personales y profesionales. Es un trastorno, como otras adicciones, de carácter progresivo, el control se va perdiendo de forma contínua hasta llegar a una pérdida absoluta. A esta falta de control se añade una preocupación por el juego y por la obtención de dinero para jugar,   a tener un pensamiento irracional sobre el hecho de jugar, y no poder evitar seguir jugando a pesar de las consecuencias negativas.

El juego patológico se da con más frecuencia en los hombres que en las mujeres, y más en hombres jóvenes. Hoy en día resulta altamente preocupante el juego patológico en adolescentes, su acceso a las máquinas tragaperras (prácticamente las hay en todos los bares, con el problema añadido del consumo de alcohol) ha contribuido a su extensión y hay adolescentes con serios problemas de dependencia. Por lo tanto, la disponibilidad y accesabilidad al juego y una buena aceptación social, ha hecho que el juego se haya incrementado de forma espectacular en muy pocos años. Lamentablemente España es uno de los paises a la cabeza a nivel mundial en gasto en juegos de azar y en número de jugadores patológico (del orden del 1,5% en población adulta).

Los jugadores parten de una ilusión de control, consideran que, pese a que el juego se rige por el azar, ellos tienen una cualidad especial, o suerte que va a hacer que ganen y no pierdan (olvidan que el juego es un negocio, y que a la larga siempre se pierde jugando).

En los jugadores patológicos, al igual que en otras personas con alguna adicción, es frecuente la depresión, así como también es frecuente que se den otras adicciones tales como el tabaquismo o el consumo excesivo de alcohol. El jugador patológico centra su vida en el juego, es lo más importante, vive por y para el juego.

Hoy en día existen tratamientos bastante eficaces, si bien, como en todos los casos, la voluntad del paciente es fundamental.

Y de nuevo un toque de atención a los padres para que estén pendientes de las actividades de sus hijos, en la actualidad hasta les pueden tentar con el juego a través de mensajes al móvil. Como siempre una comunicación fluida en la familia es fundamental.

Y a los adolescentes mi recomendación de que pidan ayuda si la necesitan, y que siempre tengan presente, al igual que deben hacerlo los adultos, que la sensación de control es un puro espejismo (con ésta y con otras adicciones).

Afortunadamente tenemos una vida rica en posibilidades para disfrutar, rica en buenas amistades si se saben buscar, y con un futuro por delante, un futuro que nos hacemos día a día. Pero como siempre digo, todos tenemos que aprender a disfrutar del presente. de cada momento, y desde luego, todos tenemos que aprender a valorar lo que realmente es importante, esto es, el cariño de los que nos rodean y el tener salud para emprender proyectos y poder disfrutar de la vida.

 

Tirolina

 

Mujer asomada a la ventana, 1822 Caspar David Friedrich

 

La mujer llega a su madurez y en muchas ocasiones eso supone también la llegada de la soledad. En algunos casos la mujer se ha separado o enviudado después de muchos años de matrimonio, los hijos abandonan el hogar,  los padres son mayores o han fallecido, faltan también otros familiares o amigos…la soledad llega y la tristeza con ella.

Se ha producido un cambio y es un cambio importante. Los cambios son fuente de estrés, y el estrés a la larga puede conducir a una depresión. Las mujeres estamos acostumbradas a los cambios: la menstruación (cambios a lo largo de todo el ciclo menstrual), matrimonio o vida en pareja, embarazo, nacimiento de los hijos o adopciones, separación, menopausia…una vida llena de continuos cambios.

El abandono del hogar por parte de los hijos coincide en muchas ocasiones con la llegada de la menopausia y sus trastornos físicos y psicológicos más o menos intensos, y a veces este abandono ha de afrontarse en soledad, sin el apoyo de un compañero, haciéndolo todo más difícil. Hay que aceptar la nueva situación e intentar encontrar aspectos positivos. Es el momento de hacer todas esas cosas que hemos dejado de hacer durante años por atender a marido/pareja e hijos. Podemos estudiar algo que nos apetezca, leer, pasear, hacer tai-chi, yoga, baile, o cualquier cosa que queramos y podamos hacer (por las posibles limitaciones físicas). Es momento también para hacer nuevas amistades. Las amistades son necesarias en cualquier época de la vida, momento también para intentar recuperar las perdidas por falta de atención y cuidado. Afrontar esta situación de soledad es más fácil si se está ocupada, si la mujer trabaja fuera de casa llevar esta situación resultará menos complicado. Si no es el caso, bien porque su vida se ha desarrollado dentro del hogar o bien porque ya se ha jubilado, hay que fomentar las relaciones sociales, una oportunidad para ello es la realización de cursos, hay cursos de cerámica y pintura que facilitan el relacionarse y hacer amistades, pero cualquier curso que  apetezca hacer puede ser válido.

Si la mujer no ha trabajado fuera de casa, la llegada de esta soledad en la madurez resulta más dura. Los hijos ya no la necesitan, el marido a veces ya no está, y la mujer se siente inútil, siente que ya no la necesitan, puede llegar a pensar que su vida carece de sentido. No se para a pensar que ha llevado una casa durante muchos años y que ese trabajo en muy completo. No se da cuenta de que tiene amplia experiencia en cocina, decoración, nutrición, contabilidad, cuidados médicos, y un largo etc, que tiene una amplia experiencia, que vale mucho.

La llegada de la madurez, con la menopausia y sus cambios, en ocasiones se pasa también de cuidar a los hijos a tener que cuidar de los padres, y en ocasiones también de los nietos. Si esto se hace con agrado facilitará el cambio, pero si resulta una carga, será una nueva fuente de estrés y afectará al estado de ánimo, pasará factura.

En esta sociedad la llegada de la madurez en los hombres y en la mujeres se ve de forma totalmente diferente. Los hombres ganan en experiencia, y en muchas ocasiones sus canas aumentan su atractivo,  en la mujer se considera que ha perdido su belleza y rápidamente cubre sus canas. Se considera normal que un hombre tenga amantes jóvenes, pero no se considera normal lo contrario. Si se da el caso de que la mujer sea abandonada por el marido por irse con alguien más joven, la autoestima de la mujer aún se verá más disminuida.

¿Qué hacer ante la soledad que supone la llegada de la madurez?, hay que ayudarse a una misma, ponerse en movimiento, buscar lo que se necesita, pedir ayuda. Hay que buscar la compañía de familiares y amigos, cuidar de los nietos si apetece hacerlo, buscar amigas con las que hacer viajes, apuntarse a algún curso, en fín, realizar actividades que resulten agradables. Si hacemos cosas que nos gusten nos sentiremos bien, si hacemos cosas que no nos gustan nos sentiremos mal, así de simple. De esta manera, tomando decisiones sobre nosotras y nuestras vidas, sentiremos que tenemos control, esto disminuirá el estrés (la falta de control siempre genera estrés). También es importante el tipo de pensamientos que tengamos, si pensamos en negativo nos sentiremos mal, hay que sustituir los pensamientos negativos por los positivos, así nos sentiremos mucho mejor (de esto ya he hablado en este Blog).

Por lo tanto se trata de seguir sacándole jugo a la vida, de buscar oportunidades para disfrutarla, de realizar actividades placenteras, es conveniente realizar ejercicio físico, no estoy hablando de hacer footing, pasear por un agradable camino, o bailar algo que te guste resulta muy agradable y altamente beneficioso. Sigue gozando de la vida. Tienes muchos momentos dulces por delante.

The Lord of the Manor Edmund Blair Leighton

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